Delegación también visitó el Putumayo y hoy se reúne con presidente Uribe. Secretario general de la OEA dice que es prematuro enviar militares a frontera
Por Susan Abad. Corresponsal
BOGOTÁ. En una maratónica jornada, una comisión de la OEA encabezada por su secretario general, José Miguel Insulza, inspeccionó el campamento de las FARC en suelo ecuatoriano, que el pasado 1 de marzo fue bombardeado por fuerzas militares colombianas, lo cual desencadenó una crisis que pudo haber llegado al enfrentamiento militar.
El grupo, integrado además por delegados de Bahamas, Panamá, Argentina, Perú y Brasil, llegó ayer muy temprano a Lago Agrio, población ubicada a 180 kilómetros al este de Quito, donde abordó un helicóptero militar que lo transportó hasta el sector fronterizo de Angostura, sitio del ataque colombiano en el que murió 'Raúl Reyes', el segundo jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y otras 24 personas.
Durante 45 minutos, la comisión examinó el campamento bombardeado y recibió explicaciones por parte de militares ecuatorianos, quienes aseguraron que Colombia utilizó 10 bombas de regular poder, antes del desembarco de tropas aerotransportadas.
Al finalizar su tarea en Ecuador, la delegación se trasladó al departamento del Putumayo, en Colombia, donde sobrevoló la zona fronteriza mientras escuchaba las explicaciones de los militares colombianos. Estos también le mostraron los cultivos de coca existentes en el área y cuya fumigación con glifosato produce malestar con las autoridades de Ecuador, que sostienen que la sustancia química afecta la salud de su población fronteriza.
A su llegada a Puerto Asís, Insulza afirmó que es prematuro hablar de que una fuerza multinacional vigile la frontera entre Ecuador y Colombia, una franja de 600 kilómetros, la mayor parte enclavada en la densa selva amazónica y en las elevadas montañas andinas.
La misión se trasladó luego a Bogotá, donde hoy se reunirá con los altos mandos militares y con el presidente Álvaro Uribe.
REINÓ LA INCERTIDUMBRE
Mientras tanto, la noticia de que un supuesto jefe de las FARC estaría curándose las heridas de combate en un hospital de Venezuela, cercano a la frontera con Colombia, volvió a traer a colación el apoyo que, según denuncia el Gobierno de Colombia, reciben los terroristas por parte de autoridades venezolanas.
Medios de comunicación de Venezuela revelaron que 'Joaquín Gómez' y otro subversivo estarían recibiendo asistencia médica, desde el pasado miércoles, en una clínica del estado Táchira, cerca de la frontera con Colombia.
Los medios relatan que 'Gómez', hombre que las FARC nombraron como reemplazante del caído 'Raúl Reyes', habría sido herido en la garganta durante enfrentamientos con las Fuerzas Armadas en Colombia y se habría pasado, junto con otro subversivo, a Venezuela a recibir ayuda.
La estatal Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) dijo, citando a una fuente del Cuerpo de Investigaciones Científicas y Criminalísticas, que se había tomado las huellas dactilares a los dos hombres para ser enviadas a Colombia a fin de establecer su verdadera identidad.
Renacen esperanzas para los secuestrados
El plantón, como le llaman a la manifestación que cada martes realizan los familiares de los secuestrados de las FARC en la plaza Bolívar de Bogotá, tuvo ayer visos de alegría.
Ahí estaba Magdalena, la anciana madre del teniente Elkin Hernández, en cuya casa la senadora Piedad Córdoba entregó el lunes los CD que contenían imágenes de no más de cinco minutos donde, uno a uno, nueve soldados y policías secuestrados por las FARC, algunos desde hace más de 10 años, saludan a sus familiares.
Junto con ella, gritando con más bríos y ánimo "Vivos se los llevaron, vivos los necesitamos", los familiares del capitán del ejército Edgar Duarte, el sargento Luis Alberto Eraso, el agente Álvaro Moreno, el cabo José Martínez Estrada, el soldado William Domínguez, los policías Juan Fernando Galicio, Walter Lozano, Alexis Torres Zapata y el cabo Pablo Emilio Moncayo reclamaron un pronto acuerdo humanitario que permita la liberación de sus seres queridos.
La madre del intendente de la policía Álvaro Moreno, secuestrado en Curillo, Caquetá, en 1999, dijo que vio a su hijo en buenas condiciones de salud, pero que quiere tenerlo ya de regreso. "Mandó saludar a todos, en especial a mis otros hijos, su esposa, sus hijos; y si Dios quiere él piensa que va a llegar... así mismo pienso yo", aseguró.
Por su parte, la senadora Piedad Córdoba aprovechó la entrega de pruebas y dijo que al restablecerse las relaciones entre Colombia y Venezuela se abren de nuevo las puertas para buscar conjuntamente la libertad de los secuestrados.
Ella fue una de las participantes directas en las liberaciones de los secuestrados de las FARC que fueron trasladados a territorio venezolano, tras gestiones del presidente Hugo Chávez.