El presidente ecuatoriano concluyó el martes su visita de dos días a Chile, donde siguió hablando del conflicto con Colombia y de la postura de su país frente al Perú
Por Erika Luters Gamboa. El Mercurio Chile
SANTIAGO DE CHILE. Extenuado. Así culminó el martes su visita a Chile el presidente de Ecuador, Rafael Correa, luego de una intensa semana tras el conflicto con Colombia.
Pero el balance de su viaje fue más que positivo. Destacó las buenas relaciones con Chile y su presidenta. "Con Chile nos une ese apego al derecho internacional, a la justicia y a la verdad. Yo profeso por (Michelle) Bachelet una gran admiración. Hay empatía, compartimos principios; ella es socialista, yo también".
Ambos gobiernos firmaron importantes acuerdos; entre ellos, el que permitirá a ENAP (la petrolera estatal chilena) explorar gas en el golfo de Guayaquil. "Damos prioridad a nuestras relaciones con países hermanos para explotar nuestros recursos naturales. Es parte de nuestra política. Y con un trasfondo ideológico, es decir, que los recursos naturales no renovables deben ser compartidos entre los pueblos".
¿Por qué tan tibio su apoyo a Chile en el conflicto que Perú dice tener?
No hemos tenido un apoyo tibio. Perú ha declarado que no tiene ningún problema limítrofe con nosotros y por eso hemos dicho que todos los tratados del Pacífico sur están en vigencia. Respetamos mucho la controversia y estamos contentos de que se resuelva por el diálogo, el derecho internacional y los medios pacíficos.
Se le nota molesto cuando se le pregunta por Chávez. ¿Por eso se declaró 'bacheletista'?
Sinceramente, rechazo todo lo que sean personalismos. Lo que está pasando en América Latina es demasiado importante para personalizarlo. Las personas somos transitorias, las causas son las importantes.
Su gobierno tenía conversaciones con las FARC para liberar a 12 rehenes y el presidente colombiano, Álvaro Uribe, sabía que los insurgentes estaban en suelo ecuatoriano. ¿Qué faltó para que ustedes pudieran conversar?
No faltó nada. No lo quiso hacer Uribe. Incluso están los mecanismos establecidos, cartillas de seguridad, donde ni siquiera le avisan a la dirigencia política, sino que actúan entre mandos militares. Tienen la instrucción.
¿No les avisaron porque se trataba de 'Raúl Reyes'?
Uribe tal vez quería un trofeo de guerra y no calculó la reacción de Ecuador.
¿Realmente está superado el conflicto?
El perdón es una cosa, el olvido es otra. Una sociedad que olvida está condenada a cometer los mismos errores.
¿No teme que a futuro se repita una crisis?
Los acuerdos de Santo Domingo fueron contundentes y eso minimiza el peligro de que se repitan situaciones así en la región. Lo que sí es claro es que sigue el conflicto con Colombia, que con voluntad o sin voluntad de Uribe de repente puede desbordarse como ya ha ocurrido. ¿A qué gobierno le interesa que la guerrilla se le instale en su territorio? ¿Qué gana Ecuador?
¿Por qué usted no quiere llamar terroristas a las FARC?
Ha sido la política de Ecuador. Chile tampoco los llama así. Hagamos una cosa, cuando Chile las llame terroristas, yo las llamo terroristas. Uribe las llama terroristas, bien por él. Pero que no venga a imponer su criterio a otros países.
Las FARC matan y secuestran. ¿Qué otras características tendrían que tener para que se las llamara terroristas?
La definición es un poco difusa, ni la ONU las considera terroristas. No las reconocemos como una fuerza beligerante, el estatus que le damos es de fuerza irregular.
¿Cuándo va a restablecer las relaciones con Colombia?
Probablemente a fin de mes. Queremos tomarnos nuestro tiempo. Esto no ha sido una pelea de compadres, ha sido una de las crisis más graves de la historia reciente de América Latina.