Por Francisco Criado
Cuando nos hablan de grandes selecciones de fútbol africanas, recordamos al Camerún de Roger Milla, a la Nigeria de Augustine Okocha y, más recientemente, a las emergentes Senegal, Ghana y Costa de Marfil. Tratándose del norte de África, los más avispados se referirán a la Argelia de España 1982 o a Marruecos, primer combinado africano en superar una primera fase, allá por México 1986. En conclusión, muy pocos se aventurarían a relacionar a Egipto con un gran seleccionado de fútbol.
Sin embargo, fue Egipto una de las primeras federaciones en afiliarse a la FIFA, en 1923. Fue Egipto el primer equipo africano en clasificar a la fase final de una Copa del Mundo, en Italia 1934. Fue Egipto el primer combinado en levantar dos veces seguidas la Copa Africana (1957 y 1959) y el primero en repetir esa hazaña. Hoy en día, la selección egipcia de fútbol, más conocida como 'los faraones', es el combinado de mayor éxito en la historia de este certamen, luego de acabar de ampliar a seis su registro global de títulos.
El principal artífice de este momento histórico es el ex futbolista Hassan Shehata, una leyenda en el Zamalek Sporting Club, con el que conquistaría un título de liga y tres copas egipcias a fines de los años 70. Declarado además mejor jugador de la Copa Africana 1974, sus mayores honores los recibiría como entrenador, una carrera que inició en 1983 con el club de sus amores, el Zamalek, y que entraría en su fase culminante en el 2003, al conquistar el título continental de naciones en la categoría Sub 20 y, consecuentemente, clasificar al Mundial juvenil.
Pero el momento cumbre de Shehata llegaría finalmente a fines del 2004, cuando le tocó sustituir a Marco Tardelli a cargo de la selección absoluta, en un momento en que esta se hallaba de capa caída en las Eliminatorias para Alemania 2006. Encuadrado en un complicado grupo junto con Camerún y Costa de Marfil, Egipto se levantó pero no le alcanzó para lograr el cupo mundialista. Después de ello, dio vuelta a la página y empezó la preparación para la Copa Africana 2006, en su país.
Este líder impulsivo e impecable echó mano de los jugadores del Al Ahly, mejor club africano en el 2005 y el 2006, el cual le proporcionó las tres cuartas partes del equipo. Con ello, obtuvo una gran ventaja sobre sus colegas, pues tal decisión le hizo posible que los integrantes del plantel se conocieran muy bien. De esta manera, 'los faraones' pudieron alzarse en casa con su quinto título (todo un récord).
Lograda esta magistral hazaña, el siguiente objetivo de Shehata era clasificar a Sudáfrica 2010, pero antes de ello debía demostrar en el torneo continental del presente año en Ghana que sus pupilos no habían campeonado por ser el equipo local, sino por tratarse de un cuadro competitivo. El sueño de todo el pueblo se había cumplido. Egipto se acababa de alzar con su sexto título continental, dos por encima de Camerún y Ghana, sus más cercanos seguidores. El país del Nilo brilla como nunca en el planeta fútbol. Larga vida a 'los faraones'.