Arqueólogos del Instituto Nacional de Cultura (INC-Cusco) descubrieron recientemente en el Parque Arqueológico de Sacsahuamán las estructuras de un templo inca que permanecieron durante siglos ocultas bajo toneladas de tierra y un bosque de eucaliptos.
El complejo, que mide aproximadamente 250 metros cuadrados, fue descubierto en la zona de Cochapata, a unos 170 metros de las ruinas de Quenco y a 1.500 metros de la fortaleza de Sacsahuamán.
La edificación está formada por once recintos de tamaños variables, algunos con formas geométricas. Los arqueólogos a cargo de los trabajos de excavación presumen que en ellos fueron colocadas momias o ídolos.