TEHERÁN [El Comercio / Agencias]. Los iraníes acudieron ayer a las urnas en una jornada electoral discreta que posiblemente mantendrá el Parlamento en poder de los conservadores, luego de que organismos estatales prohibieron participar a muchos reformistas opositores al presidente Mahmud Ahmadineyad.
Pero la próxima Asamblea Legislativa podría no darle a Ahmadineyad un período fácil, incluso si los conservadores dominaran la entidad, pues dentro de sus filas también hay críticos de las políticas económicas y otros que miran más allá de esta elección, a los comicios presidenciales del 2009. Mientras tanto, los reformistas a favor de mayores libertades políticas y sociales esperaban capitalizar el descontento público por la inflación, ahora en 19%.
Pese a que las autoridades instaron a acudir a votar para desafiar a los "enemigos de Irán", solo ejerció su derecho el 60% del electorado habilitado. Sin embargo, el presidente de la Comisión Central para la Supervisión de las Elecciones, Hoyatoleslam Mohamad Musa Bur, dijo que la jornada fue ampliada hasta en cuatro oportunidades debido a la "gran afluencia" a las urnas. Pero testimonios recogidos por agencias de prensa dan cuenta del ausentismo y escepticismo entre los votantes iraníes.
Al respecto, el Departamento de Estado de EE.UU. afirmó:"Los resultados de las elecciones están cocinados, en el sentido de que el pueblo iraní no estuvo en condiciones de elegir entre un amplio espectro de personas".
EL DATO
Comicios sin campaña
Unos 44 millones de iraníes, distribuidos en 45.000 colegios electorales, estaban llamados a elegir a los 290 diputados del Majlis (Parlamento), tras una corta y apagada campaña en la que los candidatos incluso tenían prohibido pegar carteles.