TENSIÓN EN ASIA
BEIJING [El Comercio / Agencias]. Varias personas murieron durante los actos de violencia ocurridos en el centro histórico de Lhasa, la capital tibetana, tras una semana de protestas contra China, que acusó al entorno del líder espiritual Dalai Lama de estar tras las protestas.
Se trata de las manifestaciones más importantes en Lhasa desde el último levantamiento de marzo de 1989 y prometen acrecentar la presión al Gobierno Chino para que mejore su historial en derechos humanos, tal y como se comprometió a hacer al obtener la organización de los Juegos Olímpicos.
La violencia afectó sobre todo al casco viejo de Lhasa, en particular el área circundante al célebre monasterio de Jokhang, tras varios días de manifestaciones de los monjes. "Es seguro que hay muertos", declaró por teléfono un empleado del centro de urgencias médicas de la ciudad. "Estamos muy ocupados con los heridos. Hay muchos", añadió.
La emisora Radio Free Asia (RFA), que citó testigos en Lhasa, informó de al menos dos muertos en el centro histórico y aseguró que la policía china disparó contra los manifestantes, que anteriormente habían saqueado tiendas de propietarios chinos.
El Dalai Lama, de 72 años, líder espiritual de los budistas tibetanos, pidió a China en un comunicado que deje de usar la fuerza para reprimir las manifestaciones y se mostró muy preocupado por la situación. "Estas protestas son una manifestación del profundo resentimiento del pueblo tibetano ante el actual poder. Pido a los líderes chinos que paren de usar la fuerza", declaró el premio Nobel de la Paz desde su exilio en Daharamsala (India) e instó a ambas partes al diálogo. Además, el portavoz del líder, Chhime Chhoekyapa, desmintió las acusaciones chinas de que los incidentes fueron organizados por su entorno.
REACCIÓN INTERNACIONAL
La Casa Blanca lamentó los episodios de violencia y reclamó a China que respete la cultura tibetana. También el embajador estadounidense en Beijing, Clark Randt, pidió al Gobierno Chino que se contenga, anunció el Departamento de Estado en Washington. El diplomático conversó con los responsables chinos y los exhortó a actuar con moderación, declaró el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack. Reunidos en Bruselas, los líderes europeos también invocaron a las autoridades chinas a mostrar moderación.
Las protestas en Lhasa se suman a las manifestaciones recientes de tibetanos en la India y Nepal con motivo del aniversario 49 del levantamiento que condujo al exilio al Dalai Lama. Los disturbios se han expandido a varios monasterios en la región del Tíbet y han llegado a las provincias de Qinghai y Gansu, según informan grupos de tibetanos exiliados. Los monjes se manifiestan contra la intromisión china en sus asuntos religiosos y en favor de la independencia del Tíbet, donde por primera vez en 20 años ondea la bandera tibetana.
Los últimos graves incidentes en el Tíbet ocurrieron en 1989, y fueron reprimidos con violencia por el entonces jefe de partido de la región y actual jefe de Estado y de partido, Hu Jintao. Varias personas perdieron entonces la vida.
Si bien las protestas comenzaron el lunes, la censura sobre los medios de comunicación impidió que la comunidad internacional supiera de los acontecimientos. Al parecer recién cuando la noticia fue filtrada por turistas extranjeros y funcionarios diplomáticos es que se hizo pública la revuelta en Lhasa. Según algunos testigos contactados por agencias de prensa, los monjes protestaban ayer por las calles de la ciudad, mientras que las fuerzas del orden les habían pedido que se mantuvieran lejos del templo Jokhang. Por otro lado, unas 200 personas dirigidas por monjes budistas empezaron una protesta ayer por la tarde en Xiahe, ciudad de una región tibetana del noroeste de China. En Xiahe se encuentra el monasterio Labrang, uno de los templos budistas fuera de la región autónoma tibetana.
No se conoce hasta el momento una cifra exacta de las víctimas, pues el Gobierno solo confirmó el incendio de varios comercios, y la agencia de noticias estatal china Xinhua habló de varios heridos en los enfrentamientos.
Un serio desafío para ChinaChina, que reivindica el Tíbet como suyo desde el siglo XIII, ocupó militarmente en 1950 este reino del Himalaya. Un año después, Lhasa y Beijing firman un acuerdo que sella el "regreso a la madre patria" china del Tíbet con el acuerdo del decimocuarto Dalai Lama. Pero tras unos años de frágil convivencia e incidentes esporádicos, en marzo de 1959 se produjo un levantamiento contra "la ocupación" y la "socialización forzada", que fue reprimido y causó miles de muertes.
Entonces, el Dalai Lama, que firmó el acuerdo de 1951 bajo presión, dejó el país y fundó un gobierno en el exilio que defiende el pacifismo sin renunciar a recuperar los derechos políticos y culturales de sus compatriotas.