Por Rafael Valdizán
Es el primer documento (lanzado tanto en formato de CD como de DVD) acerca de la gira que puso nuevamente en órbita a los cuatro caballeros de las tinieblas: Tony Iommi, Geezer Butler, Ronnie James Dio y Vinnie Appice. ¿Black Sabbath? Sí y no. Afirmativo, porque así se llamaba la banda que con esos mismos integrantes lanzara placas como "Heaven and Hell" (1980, con Bill Ward en lugar de Appice), "The Mob Rules" (1981), "Live Evil" (1982) y "Dehumanizer" (1992). Negativo, porque un asunto legal les impide ahora usar ese nombre, toda vez que -supuestamente- Black Sabbath es un animal vivo (pero dormido) con Ozzy Osbourne en los micrófonos. Por ello debieron bautizarse como Heaven & Hell.
Engorroso tema aparte, y sin ánimo de entrar de nuevo en polémicas sobre Dio y Osbourne, el primer documento del que hablamos, titulado "Live from Radio City Music Hall", ofrece mucha carne para desglosar. No he visto el video, pero sí compré el CD, así que vamos con el audio:
Primer punto: la performance de Ronnie James Dio. Como es obvio, no podíamos esperar que el pequeño gran cantante luciera como hace veinte o treinta años; tome en cuenta que ya pasó largamente las seis décadas de vida. Y sin embargo, llega a conmover con una voluntad de acero, con una voz que -se nota-sale a flote tras una lucha contra el tiempo, y sale bien, excepto por un par de momentos en los que acusa el gasto. La suma de atributos lo convierte prácticamente en un héroe viviente.
Segundo punto: las canciones. Son quince pistas desplegadas en dos discos. Desde la intro, la instrumental "E5150", hasta el cierre con el recio galope de "Neon Knights". En el medio, una gran selección de temas: himnos como "Children of the Sea", "The Sign of the Southern Cross", "Voodoo" y una magnífica entrega de "Die Young".
También incluye dos de los tres cortes inéditos que aparecieron por primera vez en el disco recopilatorio "The Dio Years": hablamos de "The Devil Cried" y "Shadow of the Wind", que semejan el paso de dos tanques blindados y de mucho tonelaje, en los que la oscuridad se afirma como elemento indispensable una vez más.
Punto tres: la banda. El paso de los años no ha hecho más que confirmar a Tony Iommi y a Geezer Butler como dos demonios en sus respectivos instrumentos. El guitarrista, arquitecto de riffs megalíticos y de punteos zumbantes; el bajista, bastión vertebral del sonido de la banda, con un bajo profundo, movedizo y de mucho músculo. La batería de Vinnie Appice parece hecha a la medida del grupo de Birmingham y suena como extraída de la escuela del inmortal 'Bonzo' Bonham. Al igual que en "Live Evil", aquí redondea un trabajo descomunal.
Luego de este bombazo, solo quedan las ganas de que la banda nos sorprenda con un nuevo trabajo en estudio. Así sea.
ESCRIBE A:
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