Hamburgo [El Comercio]. Se trataba de un partido en el que Paolo Guerrero empezaba a sentir el murmullo de los casi 60.000 fanáticos que asistieron al estadio del HSV porque no estaba en una tarde afortunada. Varios de sus intentos por incentivar el juego de su equipo habían acabado en errores que por poco no fueron aprovechados por el Borussia Dortmund.
Y Paolo sabía que su aporte había sido escaso, sobre todo durante el primer tiempo; además, la gente no estaba contenta porque el Hamburgo había fallado gran cantidad de goles, y hasta los marcos de la meta habían conspirado contra ellos, por lo que se les hacía difícil aceptar el rotundo 0-0.
En otro partido, el líder Bayern Múnich caía por 2-0 ante el Energie Cottbus, y esto era un gran estímulo, pues la ventaja de los bávaros se veía reducida a cinco puntos.
Sin embargo, la anotación del Hamburgo no llegaba y los locales comenzaban a desesperarse. Hasta que Olic desde la izquierda envió un excelente servicio y el peruano apeló al remate fuerte para marcar al minuto 63 el 1-0 definitivo.
Esto le sirvió para quedarse en el campo hasta el final del encuentro y para que su equipo pudiera escalar al segundo lugar de la tabla, dado que el Werder Bremen (que marcha tercero) recién jugará hoy contra el Wolfsburgo. Si los de Bremen ganan, Hamburgo caerá al tercer lugar.
De todas formas, quedó claro que Paolo ratificó su calidad de goleador, a pesar de la irregular tarde.
Poco a poco el peruano va saliendo de la sequía de goles que lo afectó durante varios meses. Ahora es pieza fundamental del Hamburgo.