Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
BEIJING. El ultimátum de rendición a los manifestantes tibetanos vence hoy mientras el Gobierno Chino prepara a su población para lo peor. "Los criminales que no se entreguen en el plazo serán severamente castigados de acuerdo a ley", publicaron las autoridades judiciales del Tíbet.
A la vez, han prometido ser indulgentes con aquellos que se rindan. Se teme que después de este plazo y de la salida de los extranjeros, la policía china arremeta con dureza contra los tibetanos. Las autoridades han ofrecido recompensas y protección a quienes faciliten información. Y advirtieron que aquellos que encubran o escondan a los causantes de los disturbios serán castigados con dureza.
Algunas fuentes señalan que las fuerzas armadas chinas ya están buscando casa por casa a los agitadores. Mientras tanto, los comités de vecinos han advertido que los manifestantes serán tratados como criminales.
El fin de semana, desafiando el ultimátum, la violencia se extendió a las provincias de Sichuán, Qinghai y Gansu, a pesar del amplio despliegue militar y policial en todo el país. Existe una fuerte presencia tibetana en estas tres provincias.
Los disturbios del viernes --que registraron 10 muertes según el Gobierno Chino y 80 de acuerdo al gobierno del Tíbet en el exilio-- fueron el punto más álgido en las protestas desarrolladas en Lhasa, la capital del Tíbet, desde el lunes, cuando 500 monjes iniciaron unas manifestaciones para conmemorar pacíficamente el aniversario 49 de la rebelión contra el dominio chino.
Los analistas creen que Beijing está preparando una campaña en la cual graduará cuidadosamente sus acciones para minimizar el derramamiento de sangre en su año olímpico.
BLOQUEO INFORMATIVO
Hasta el momento, el Gobierno Chino limita el acceso de los medios de prensa extranjeros al Tíbet. La televisión tibetana instó a los residentes a denunciar los "intentos maliciosos" del Dalai Lama, el líder espiritual de los tibetanos.
Desde el sábado, la cadena estatal de televisión china empezó a difundir imágenes parciales de lo sucedido en el Tíbet, pero dejando en claro que la situación ya estaba controlada. La noticia ocupó apenas un minuto del noticiero principal y fue relegada al bloque de información internacional.
Se cree que Beijing está preparando a su población para la adopción de medidas severas. Las imágenes violentas de monjes causando disturbios o la de un manifestante quemando una bandera china han encendido la ira de los chinos de la etnia Han, mayoritaria en el país.
También se ha difundido un comunicado del XI Panchen Lama, la segunda autoridad del budismo tibetano, en el cual respalda los esfuerzos del Gobierno Chino para mantener la seguridad y estabilidad. "Nos oponemos a toda acción de dividir el país que mine la unidad étnica. Condenamos los crímenes de un pequeño número de personas que daña vidas y propiedades", señaló.
El joven Gyaincain Norbu, de 17 años, fue designado por el Gobierno Chino como sucesor del Dalai Lama y ocupa el segundo lugar en la jerarquía según la escuela budista Gelugpa. El Panchen Lama tiene escaso reconocimiento entre los creyentes tibetanos, pues consideran que ha crecido bajo la custodia del Gobierno Chino.
Autoridades chinas culpan al Nobel de la Paz y su entorno de ser los autores intelectuales y de promover las protestas, al tiempo que la prensa china habla de sabotaje organizado por fuerzas extranjeras.
La ciudad de Lhasa permanecía en aparente calma el domingo aunque según testigos, la tensión seguía en aumento conforme se acercaba el plazo fijado por las autoridades tibetanas. Fuerzas de seguridad y tanques del ejército chino continuaban patrullando la ciudad. Esta es la primera, pero seguramente no será la única crisis que enfrente Beijing a medida que se aproxime la inauguración de los Juegos Olímpicos.
Dalai Lama: "Es un genocidio cultural"
El líder espiritual tibetano Dalai Lama calificó la situación en el Tíbet de genocidio cultural y pidió a la comunidad internacional una exhaustiva investigación sobre las causas de la violencia.
"La nación tibetana se enfrenta a un grave peligro", advirtió. "Tanto si China lo admite o no, existe un problema", sostuvo el líder espiritual que describe el mandato comunista como un régimen de terror.
En declaraciones desde el exilio, el Dalai recordó que la comunidad internacional tiene la responsabilidad moral de advertir a China sobre el cumplimiento de los derechos humanos,
"China es un país muy poblado y con una amplia cultura, que tiene una larga historia y merece albergar los Juegos Olímpicos", aseguró. Pero "alguna organización internacional debería realizar una investigación profunda sobre la situación en el Tíbet y sus causas", sentenció el Dalai.
El líder espiritual reiteró que ni él, ni el gobierno tibetano en el exilio aspiran a la separación de China o la proclamación de un Estado independiente, pero sí quieren que Beijing garantice al Tíbet una cierta autonomía y el respeto a los derechos humanos.
El Dalai Lama reveló que activistas dentro del Tíbet le pidieron que no detenga las protestas, pero indicó que sigue siendo un firme creyente de la no violencia.
En 1950, el Tíbet fue ocupado militarmente por China. El gobierno de Beijing asegura que ese territorio forma parte de su país desde hace siglos debido a uniones dinásticas. El Dalai Lama se exilió en la India en 1959 y fue nombrado jefe de Gobierno en el exilio en Dharamsala, una ciudad situada en el estado septentrional de Himachal Pradesh, en las estribaciones del Himalaya.
PRECISIONES
Extranjeros quedan fuera del Tíbet
1 China suspendió los permisos para que extranjeros viajen al Tíbet por "preocupaciones de seguridad", dijeron medios estatales.
2 El Gobierno Chino también ha pedido a los turistas extranjeros que se encuentran actualmente en el Tíbet que abandonen la provincia en los próximos días.
3 Se tiene previsto que la antorcha olímpica llegue al Tíbet y alcance el próximo 10 de mayo el pico más alto del mundo.
4 Para impedir posibles reivindicaciones independentistas y a favor de los derechos humanos, China ha prohibido los ascensos al Everest.