Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

¿Se acabó la ingenuidad frente a Hugo Chávez?

Por: Juan Paredes Castro |

El artículo de Andrés Oppenheimer que se publica hoy en la página de Opinión de El Comercio (A-5) saca en limpio y en síntesis su reciente conversación con el presidente Alan García, de la que se desprende una gran novedad: la calculada cuenta regresiva en la que habrían entrado nuestras relaciones con Venezuela.

En efecto, ya nadie en la esfera de García, de la cancillería y de la presidencia del Congreso quiere ceder a la ingenuidad de que entre Caracas y Lima no pasa nada. Cuál será el grado de evidencia de la injerencia chavista acumulada en la política peruana que todos los intentos de disimulación oficial habidos hasta hoy se han evaporado, al calor, por ejemplo, de lo que estamos viendo en la actuación sediciosa del presidente regional de Puno, en los vínculos violentistas de ex terroristas peruanos con el binomio Chavismo-FARC y en la proliferación de las casas del ALBA, que no son precisamente 'hermanitas de la caridad'.

Es posible que muchas de las operaciones encubiertas del chavismo en el Perú no lleguen a penalizarse ni judicializarse, pero dejan ver tan claramente sus motivaciones, orígenes y estrategias, que el Gobierno y el Congreso han tenido que determinar investigarlas profundamente. Se parte, por supuesto, de la peor hipótesis: aquella que mueve a Chávez hacia el objetivo de jugar un papel desestabilizador en el Perú, de aquí al 2011, a través de movimientos antisistema como los de Ollanta Humala y del puneño Hernán Fuentes, o finalmente de cualquiera que parezca dispuesto a tirar por la borda todo lo que democráticamente nos ha costado edificar en los últimos años.

La hipótesis desestabilizadora de Chávez, que en sus planes mayores se extiende a casi toda la región andina, contiene también el ingrediente de pretender conquistar, en extramuros, el contrapeso político y hasta militar necesario para medir fuerzas con lo que él llama "el imperialismo norteamericano".

La cuenta regresiva que estaría marcando el Gobierno respondería cada vez más al peso de los hechos y evidencias de la injerencia política chavista antes que a las consideraciones diplomáticas y protocolares, como la de esperar la cumbre Europa-América Latina para recién tomar las decisiones más aconsejables.

Si para todos es perfectamente claro que Chávez ha puesto hace rato aquí en nuestro territorio una pica en Flandes, saquémosla a la luz, como lo está haciendo Alan García en entrevista con Oppenheimer. Ello allanará el camino que haya que tomar el Perú, como Estado, camino y meta que ya no tendrá que sorprendernos.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook