EE.UU. CAMPAÑA
WASHINGTON [El Comercio/Agencias]. El precandidato de mócrata a la presidencia de EE.UU. Barack Obama advirtió ayer que no debía abusarse de la cuestión racial ni convertirla en el tema central de la campaña electoral en Estados Unidos.
El senador, pese a las tensiones que aún se dan entre la población negra y blanca, pidió a sus compatriotas que se centraran en los verdaderos problemas del país, como la sanidad, la situación económica o la guerra en Iraq.
"La cuestión racial no debe desempeñar ningún papel en la lucha por la nominación del candidato presidencial", pidió el precandidato en Filadelfia.
Obama se distanció así nuevamente de su antiguo pastor Jeremiah Wright sobre la cuestión racial. Este se había manifestado durante un sermón de forma vehemente contra la hegemonía de "los blancos ricos".
"Las declaraciones de Wright fueron descabelladas, inaceptables e imperdonables. Envileció la grandeza y lo bueno de Estados Unidos", afirmó Obama.
"La tormenta de fuego de la protesta desencadenada por el sermón prueba, sin embargo, que el camino hacia una igualdad civil y convivencia pacífica entre las razas no ha terminado", destacó el senador por Chicago. "Por eso, la cuestión racial no puede ser tampoco ignorada y suprimida", acotó.
Los estadounidenses negros siguen siendo desfavorecidos en muchos aspectos. Al contrario, los blancos creen que no tienen privilegios. "Aún persisten la ira y la amargura de la separación racial", destacó en un discurso de 5.540 palabras considerado el más largo y preciso que da sobre el racismo.
Obama manifestó comprensión por las pasiones desencadenadas en ambos bandos. "La indignación es real, es poderosa, y sencillamente pretender que desaparezca, o condenarla sin comprender sus raíces, solo sirve para profundizar el abismo de la incomprensión que persiste entre las razas", afirmó .
El senador Obama pocas veces ha hablado de su raza de manera tan abierta, pero, esta vez, su discurso abarcó las divisiones creadas desde la esclavitud hasta el juicio a O.J. Simpson.