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En destaque CAJAMARCA. FERVOR EN LA SIERRA NORTE

La fiesta de las cruces abrió la Semana Santa

La serpenteante fila de devotos, formada por más de un centenar de personas, se aproximaba muy temprano a Porcón, una comunidad campesina ubicada 10 kilómetros al norte de Cajamarca. Eran las seis de la mañana del Domingo de Ramos. Los fervientes devotos del Señor de Ramos lo seguían desde la casa del mayordomo principal portando grandes cruces adornadas con espejos y cuadros de santos. Era la fiesta de las cruces de Porcón, que inauguraba como Dios manda las actividades por Semana Santa.

La imagen del Señor de Ramos había sido custodiada por los llamados apóstoles en la vivienda del mayordomo durante la madrugada. Ellos son quienes organizan la celebración y son identificados porque llevan una corona de espinas en la cabeza.

Durante la vigilia, los apóstoles rezan a la imagen de madera que mide aproximadamente un metro. Luego, alrededor de las 6 a.m., son recogidos por los demás devotos y juntos, en procesión, marchan hacia Porcón. Todos portan escapularios y le ofrecen a su santo patrón pequeñas ofrendas consistentes en frutas.

Algunos llevan las famosas cruces confeccionadas con maderas de la selva y pintadas de verde o azul. La particularidad de estas tiene que ver con el hecho de llevar colgados espejos rectangulares y circulares, los cuales proyectan grandes destellos al reflejar los intensos rayos del sol. El Señor de Ramos, entonces, se cubre de una luminosa atmósfera que hace más cálida la celebración, la cual suele prolongarse todo el día.

Ya en Porcón, se celebra la misa que corona la fiesta y que recuerda la pasión de Cristo. En español y quechua, los devotos no dejan de adorar a su Señor.

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