INSTALACIÓN. Janine Soenens
Por Marianne Blanco Dejardin
Janine Soenens vive en Europa, donde preparaba esta exposición desde hace mucho tiempo, pero una vez en el Perú, tuvo solo tres meses para crear las piezas que integran su instalación, ubicada en la sala Raúl Porras Barrenechea de la Municipalidad de Miraflores.
El tema central de esta muestra es el mito griego de Sísifo, que la artista toma como metáfora de la condición humana y de la vida contemporánea. "A partir de este mito muchas personas han trabajado el tema de lo absurdo de la vida, del sentido que tiene y si vale o no la pena vivirla. Además, hay también una relación con el estilo de vida que tenemos hoy: levantarse, tomar desayuno, ir a trabajar para pagar las cuentas y sigue empujando esta piedra sin sentido aparente, salvo que tú te lo propongas... Es como Sísifo, que está condenado a empujar perpetuamente una descomunal roca hasta la cima de una montaña solo para que esta vuelva a caer rodando cuesta abajo justo cuando está a punto de llevarla hacia el otro lado y así hasta el infinito. A partir de esta idea construí una serie de instalaciones", comenta Janine.
En el sótano nos recibe un conjunto de globos de colores dispuestos sobre el piso de la sala y sobre una suerte de nubes planas y plateadas que cuelgan del techo. La obra se llama "El entusiasmo sostenido". "La idea es reflexionar sobre qué sostiene a qué y qué pasa una vez que se acaba el entusiasmo. El día de la inauguración los globos estaban pegados al techo y a medida que pasan los días van cayendo y esto es parte de la instalación", explica Janine.
Cada instalación tiene nombres sugestivos, irónicos, muy bien pensados, que generan un juego con los significados, como "Salvar el pellejo", una pieza en la que un pequeño sofá forrado con piel de pollo está inmerso dentro de un envase lleno de formol. "Es como decir mejor quédate en casa viendo tele y no salgas y así salvas tu pellejo", comenta Janine. O por ejemplo "La escala humana", instalación de paja donde hay tres figuras humanas ubicadas sobre tres podios. El que está ubicado en el más alto no tiene cabeza, pues su cuello termina en el techo de la sala. "El punto de partida es cómo los seres humanos construimos nuestra idea de la realidad. La escala es esa visión del hombre determinada por cuestiones culturales y biológicas. La paja está relacionada con expresiones como rabo de paja o la falacia del hombre de paja, pues la relación del hombre con la naturaleza pasa por reducirla para controlarla", explica la artista.
La muestra exhibe instalaciones, tres videoinstalaciones y cinco dibujos que, a través de la ironía estética, gráfica y lingüística reflexionan sobre la idea de la realidad. "Trato de denunciar la precariedad de lo que se considera como verdadero", afirma Janine.