Por primera vez, un resfrío en Estados Unidos no produce una gripe en América Latina. Ni la gripe estadounidense está produciendo siquiera un resfrío por estos lares
Por Jaime de Althaus Guarderas
La gran novedad de la presente recesión estadounidense es que no ha tenido efectos en la mayor parte de los países emergentes y tampoco, por cierto, en el Perú. No es que las economías emergentes se hayan 'desacoplado', como dicen ahora, de la estadounidense, sino que, gracias a la globalización, han crecido mucho y se han convertido en grandes compradoras también. Ahora están acopladas entre ellas y no solo con Estados Unidos. Lo que se deja de vender a este país se vende a otros. "The Economist" (6/3/2008) revela que mientras las exportaciones chinas a Estados Unidos crecieron apenas 5% el año pasado, aquellas a Brasil, India y Rusia se incrementaron ¡en 60%!, y la mitad de las exportaciones del gigante asiático se dirige ya a países emergentes. De otro lado, buena parte del crecimiento económico de los países emergentes encuentra su motor en la demanda interna. En el caso de la China, por ejemplo, solo el 15% de la inversión estuvo ligada a las exportaciones y el 95% de su altísimo crecimiento del 2007 (11,2%) provino de la demanda interna.
En el caso del Perú, ocurre algo parecido. Las exportaciones peruanas a Estados Unidos, que es nuestro primer mercado externo, cayeron en --9% el año pasado, pero esa merma fue compensada con creces con un incremento del 43% de las exportaciones a los países del Asia-China y Japón principalmente-- e incrementos interesantes a países como Chile --de lejos el país al que más vendemos en la región-- Venezuela y Colombia, entre otros. Y las exportaciones de confecciones, acaso el rubro más sensible por su dimensión y porque Estados Unidos es de lejos nuestro primer comprador, cayeron efectivamente en -3,6% a ese mercado, pero se incrementaron en conjunto en 17,5% debido al aumento de las exportaciones a Venezuela (un espectacular 124%), Colombia, Chile e Italia entre otros (ver Boletín Mensual de Comercio Exterior, Mincetur, diciembre 2007).
Que el mercado estadounidense para nuestra ropa se haya encogido en un año del 59% de nuestras exportaciones al 46%, mientras el venezolano se haya expandido del 7% al 25% (Sunat, enero), no es necesariamente una buena noticia, por la diferencia en calidad y volatilidad de ambos mercados. Pero lo que nos interesa señalar acá es que, por primera vez, un resfrío en Estados Unidos no produce una gripe en América Latina. Ni la gripe estadounidense está produciendo siquiera un resfrío por estos lares.
Más bien el problema en el Perú es, se supone, el exceso de demanda, y la crisis estadounidense no nos ayuda a reducirla. La economía mundial se ha descentralizado y hay mercados alternativos con una fuerte dinámica propia. La tan mentada relación sur-sur está prevaleciendo, pero de una manera muy distinta a la que la imaginaron sus demagogos: gracias a la globalización y al avance del capitalismo que incorpora poblaciones crecientes a velocidades también crecientes. En ese contexto, la tarea para nosotros no debería ser, en la medida de lo posible, reprimir la demanda, sino incrementar la productividad de nuestra economía, para que la mayor demanda no genere inflación y avanzar más rápidamente que otros, aunque solo sea para recuperar el tiempo perdido.