Por Iván Herrera Orsi
El volumen de las lluvias durante este verano ha permitido que el suministro de agua potable en la capital esté garantizado este año. Al 29 de febrero, el nivel del agua almacenada en las 19 lagunas y dos represas de las que se abastece Lima llegaba a 215,56 millones de metros cúbicos, según Sedapal. Ello representaba un 77% de su capacidad total.
A inicios de ese mismo mes, el volumen de agua acumulada llegaba a 182 millones de metros cúbicos. En aquel momento, Rubén Enzián, gerente de producción de Sedapal, dijo que esa cantidad auguraba que no habría necesidad de racionar el servicio, a diferencia de años anteriores.
Según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), las lluvias persistirán en la sierra central hasta la quincena de abril ya que sigue ingresando hacia ese sector humedad procedente de la Amazonía. Ello elevará todavía más las reservas de agua con las que cuenta Lima.
Las lagunas que forman el sistema de abastecimiento de la capital están enclavadas en la cordillera de La Viuda, a más de 4.000 metros de altura. La mayoría se ubica en los alrededores de Marcapomacocha, localidad de la provincia de Yauli (Junín) a 49 kilómetros del pueblo de Casapalca.
Los embalses más grandes son las lagunas de Antacoto y Marcapomacocha, de silenciosa belleza y en las que abundan truchas, pejerreyes, flamencos, garzas y patos. Solo Antacoto tiene capacidad para almacenar 120 millones de metros cúbicos de agua.
Además de ellas, figuran en la lista las lagunas de Quishua, Carpa, Huasca, Sacsa, Quiula, Piticuli, Huampar, Chiche, Pucro, Misha, Canchis, Huallunca, Marcacocha, Sangrar y Tucto, entre otras.
A comienzos de febrero, la laguna de Antacoto contaba ya con 95,4 millones de metros cúbicos del líquido vital. En cambio, en el 2005, que fue un año seco, solo llegó a almacenar 45 millones de metros cúbicos.
Normalmente, la temporada de lluvias en la sierra central se inicia en octubre; sin embargo, en esta ocasión comenzó en enero.