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FUENTES PARALELAS

Los pozos también son empleados

Los casi ocho millones de habitantes que tiene la ciudad de Lima no solo beben el agua que viene de las plantas de tratamiento de la Atarjea y del río Chillón, sino también de los pozos que la extraen de casi 90 metros de profundidad.

Según los registros de Sedapal, en Lima hay 400 pozos tubulares, de los cuales 220 están en actividad permanente. El resto entra en funcionamiento solo en época de sequía o en alguna emergencia.

De todas esas fuentes subterráneas, Sedapal obtiene un promedio de 5,5 metros cúbicos de agua por segundo, pero en la sequía del 2005 se llegó a emplear hasta 7 metros cúbicos por segundo, con lo que se llegó a poner en riesgo esa reserva natural de agua.

Sin embargo, en estos dos últimos años ha llovido lo suficiente en la sierra central como para no haber sido necesario usar las fuentes de agua del subsuelo. Además, las lluvias han servido para que se pueda almacenar más agua en la napa freática, lo que ha mejorado las reservas para Lima.

No obstante, un problema que subsiste es que muchas industrias utilizan pozos clandestinos para abastecerse.

Según la Sociedad Nacional de Industrias, habría unos 500 pozos clandestinos por cuyo uso no se le paga nada al Estado.

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