En los últimos años los países latinos se vieron aquejados por una ola migratoria, sobre todo de jóvenes preparados que se fueron cansados o decepcionados de sus países
El Mercurio de Chile
SANTIAGO DE CHILE. "Y verás como quieren en Chile al amigo cuando es forastero", dice la parte final de un típico vals del folclore santiaguino, que hace alusión a la hospitalidad de sus habitantes. A más de medio siglo de que se escribiera "Si vas para Chile", los chilenos deben poner a prueba qué tanta capacidad tienen de hacer honor a esa letra.
Entre 1999 y 2002 el flujo migratorio hacia Chile se incrementó en un 75%, de acuerdo con el censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Así, mientras en el 99 los extranjeros llegaban a 105 mil, en el 2002 estos sumaron 185 mil. La gran mayoría de inmigrantes sigue llegando de países vecinos como el Perú, Bolivia y Argentina.
La gran masa migratoria residente en Chile, proviene del Perú. En términos formales, unos 66 mil peruanos residen en el país, aunque su consulado estima que la cifra podría fácilmente llegar a 100 mil.
El 60% de peruanos en Chile está integrado por mujeres --la mitad con algún título profesional o técnico--, mayoritariamente preferidas para el trabajo doméstico. "Estas chicas hablan tan bien. Usan el español correctamente, no como nosotros. Eso también ayuda a que mis hijos aprendan", comenta un ama de casa chilena.
"Los peruanos sabemos hacer de todo. No le corremos a ningún trabajo. Nos llevamos bien con los niños, cuidamos ancianos, sabemos reparar cosas, en cambio aquí los chilenos ponen muchas condiciones y hay trabajos que no quieren hacer. Los peruanos no quitan un trabajo sino que llenan un vacío", dice la hermana Fresia Martínez, directora de una casa de acogida para inmigrantes.
El Comercio de Ecuador
QUITO. Paul Carrillo parecía que cumplía su objetivo profesional. Hasta hace un año y medio participaba en investigaciones económicas como parte del equipo del Banco Central del Ecuador (BCE).
Pero las trabas burocráticas y la falta de incentivos terminaron por frustrarlo. "Durante los dos años que trabajé en el BCE, me sentí desmotivado por la manera en que se manejan los recursos humanos en esta institución. En los últimos tres años esa institución ha perdido a cuatro PhD en Economía".
Él, por ejemplo, no desaprovechó la oferta de trabajo en el Departamento de Economía de la Universidad George Washington, en EE.UU. Así como Carrillo, miles de profesionales ecuatorianos optaron por emigrar. Según un estudio del Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC), 1'571.450 ecuatorianos viven en el extranjero (aunque hay quienes insisten en que son más de 2,5 millones). De ellos, el 66,0% tenía un empleo en varias profesiones y actividades.
Médicos, arquitectos, ingenieros, enfermeras, economistas y profesores forman el abanico de profesionales ecuatorianos que emigraron. Se fueron a España, Italia, Alemania, Canadá, EE.UU., Chile, etc.
La tesis de maestría en Género y Desarrollo, de la doctora Rita Bedoya, demuestra que solo en Chile hasta el 2007 trabajaban 1.784 médicos ecuatorianos. "La mayoría se fue gracias a una red que se teje por los médicos Alfa. Ellos son los que invitan a sus compañeros".
Mónica Elizabeth Sánchez emigró empujada por el enojo que desató el congelamiento bancario del 2000, ya que apenas le devolvieron la quinta parte de sus ahorros.
El Tiempo de Colombia
BOGOTÁ. En Colombia, más que una fuga, lo que existe es un despilfarro de cerebros y no hay mecanismos estatales para hacer que estos emigrantes capacitados, por los que el país invirtió recursos, regresen.
En eso coinciden los expertos en la migración de personas calificadas que, aunque no tienen cifras, aseguran que la mayoría de estos emigrantes se dedica a actividades diferentes de aquellas para las que se educaron.
"Dentro de la gente que migra hay un componente significativo con formación universitaria, pero muy pocos van a trabajar como profesionales; otro número no muy importante se desempeña en su profesión, en algunos casos con éxito y logra destacarse", dice William Mejía, investigador de la Fundación Alma Máter del Eje Cafetero y experto en migraciones.
David Khoudour-Castéras, editor de "En busca del nuevo El Dorado, análisis del fenómeno migratorio colombiano", dice que ese despilfarro es una doble pérdida. "Con esos médicos que se van y trabajan como taxistas o no ejercen su profesión, pierde el país de origen y pierde el país receptor".
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) informó que los colombianos son los emigrantes que más sufren por estar sobrecalificados para sus puestos en el exterior.
En cuanto a estudios, la cancillería colombiana solo se basa en datos de la OECD, según la cual en el 2004 había 20.518 personas estudiando superior, es decir solo 0,62% de los colombianos en el exterior. Los destinos preferidos de los emigrantes colombianos capacitados siguen siendo EE.UU. y España.
El Perú crece pero ellos se van
LIMA. El movimiento migratorio encierra una de las más grandes paradojas del Perú. La economía crece desde el 2001, pero, desde ese mismo año, el número de personas que abandonan el país buscando mejores oportunidades aumentó. Pero hay un hecho que preocupa a los analistas (aunque no haya cifras precisas): los que han estado saliendo del país durante los seis años tienen mayormente estudios superiores. "Se exporta personal altamente calificado, clase media profesional y trabajadores manuales. El mismo fenómeno se repite en el resto de países andinos", dice Teófilo Altamirano, antropólogo de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
El último estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) junto con la Organización Internacional de Migraciones (OIM) revela que entre 1990 y el 2007 se marcharon del país casi dos millones de personas, más de la mitad durante los últimos cuatro años. El 50% de ese total --según Altamirano-- estaría en condición de ilegal. Poco más del 30% vive en Estados Unidos y el resto en España, Italia, Japón, Argentina, Chile y Bolivia. Según la OIM, las razones más importantes por las que los peruanos abandonan el país son "la falta de empleo decente y porque siguen a otro familiar que vive afuera".
Los trabajadores que se van bordean el 23%, un 28% son estudiantes, 10% son intelectuales, científicos o profesionales, y un 20% profesionales técnicos de mando intermedio
UNA DIÁSPORA QUE PREOCUPA
En Venezuela fugan talentos y Brasil acoge a más extranjeros
El Nacional de Venezuela
CARACAS. Un asalto le cambió la vida al médico Freddy Rodríguez. Esperaba en su automóvil, en una avenida de Caracas, cuando un hombre lo amenazó con un arma y le robó, no solo todo lo que llevaba encima, sino también la confianza de seguir viviendo en Venezuela.
En semanas firmó un contrato para trabajar en Morón de la Frontera, Andalucía, España. "Allá tienen un déficit de médicos, porque muchos se van a otros países europeos. Voy a un pueblo pequeño, no a hacerme rico, solo a vivir mejor, sin la angustia de temer por mi vida al salir a la calle". Un médico gana en España un mínimo de 3.000 euros (4.385 dólares), mientras en Venezuela gana el equivalente a 400 euros (584 dólares).
En los últimos dos años se han ido del país al menos 2.000 médicos. Científicos, médicos y profesionales de la industria petrolera protagonizan una diáspora hacia otros países, adonde van huyendo de la inseguridad y de la inestabilidad política y económica. Una encuesta preparada por Datanálisis indica que 29% de los venezolanos piensa en emigrar. De ellos, 36% pertenece a la clase media y 25% a los sectores más empobrecidos.
Globo de Brasil
BRASILIA. Los años de crecimiento económico y valoración de la moneda patrocinaron una inversión en el flujo migratorio en Brasil, apuntan análisis y números recientes sobre el tema. Al mismo tiempo en que el sueño de la vida en el exterior ya no seduce tanto a los brasileños como en la década pasada, el país ve crecer la proporción de extranjeros que quieren aprovechar el buen momento de la economía.
En el 2007, el Ministerio del Trabajo brasileño concedió casi 30 mil autorizaciones de trabajo permanentes y temporales a extranjeros. El número es 46,2% mayor que en 2004, cuando fueron dadas cerca de 20 mil concesiones. Ese fenómeno está conectado al aumento de inversiones de empresas extranjeras en Brasil y de empresas nacionales en equipamientos y tecnología. Hoy, unos 820 mil extranjeros viven legalmente en Brasil, según datos de la Policía Federal. Se estima que más de cuatro millones de brasileños viven en el exterior, número que supera la población del Uruguay (3,3 millones).
ARGENTINA Y MÉXICO
Mafias engañan y explotan con distintos métodos
La Nación de Argentina
BUENOS AIRES. "¿Querés ganar en dólares? Convocamos señoritas de 18 a 25 años para fotos y videos; 300 dólares diarios. Acepto SMS y llamadas públicas. La producción se realizará en Buenos Aires. Viáticos y estadía pagados".
Promesas como esta, contenida en un aviso comercial de un diario de la frontera argentina, son utilizadas por bandas organizadas para atraer en su mayoría a mujeres y explotarlas en prostíbulos o engañarlas y enviarlas a alguna ciudad que las víctimas no conocen. También se usan para captar personas y esclavizarlas en trabajos clandestinos.
Cynthia Bendlin, consultora de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en la Triple Frontera explicó: "La porosidad de la frontera y los distintos niveles de gobierno que tienen jurisdicción en la zona complican muchísimo la lucha contra la trata de personas".
La Triple Frontera es una zona donde confluyen los límites de Paraguay, Brasil y Argentina. Las víctimas de explotación sexual extranjeras en Argentina son, en su mayoría, paraguayas y chilenas.
El Universal de México
PEDRO ESCOBEDO, QUERÉTARO. En marzo pasado Ana Isabel Mata y su esposo, el repartidor de tortillas Juan Gabriel Martínez, tocaron a la puerta de una mujer que por aquellos días manejaba la esperanza entre sus manos y la usaba de manera engañosa para atraer aspirantes y contratarlos por un año de trabajo en una isla lejana y desconocida.
Ana Isabel quería escuchar lo que su esposo le había contado entusiasta horas antes, con los sueños envueltos en las cifras de 450 dólares o 500 como salario semanal. Así que cuando tocaron la puerta les abrió una mujer de nombre Leonarda Olvera Torres.
Cinco meses después, circuló la noticia de que seis mexicanos denunciaron trabajar en condiciones de esclavitud en una isla llamada Bimini, en Bahamas. Fueron enganchados por contratistas que trabajaban para la empresa Rav Bahamas. "El Universal" comprobó que les retenían el pasaporte hasta que cumplieran su contrato, que si alguien quería regresar a México tendría que trabajar tres meses sin goce de sueldo, así que era mejor aguantarse. La gran mayoría de los más de 50 mexicanos que aún estaban en la isla no contaban con permiso de trabajo y no podían enviar dinero. Todo un engaño.
EN URUGUAY
Algunos emigran y otros regresan
El País de Uruguay
MONTEVIDEO. Natalia Vigneri y Eduardo Collins limpiaban dormitorios, atendían huéspedes y oficiaban de mozos en el hotel Conrad de Punta del Este a comienzos del 2002. Cada uno ganaba unos 6.000 pesos uruguayos, unos 285 dólares. El fatídico año de la crisis bancaria que desplomó al Uruguay los dejó pensando. No pasaban hambre y tenían empleo, pero quisieron aprovechar el empuje de la ola migratoria y probar suerte en Europa.
La pareja se casó y en abril del 2002 voló a Tenerife. Fueron dos de las casi 29.000 personas que ese año se fueron con o sin papeles al aeropuerto internacional de Carrasco para emigrar.
El matrimonio se fue con la ciudadanía italiana de ella y la esperanza de documentación de residencia para él. Vigneri consiguió empleo en un restaurante a la semana siguiente de estar en la isla española, pero su marido recién obtuvo un empleo seis meses después.
Este año regresaron al país. Se compraron un rancho en Punta del Diablo, un balneario de moda en el oceánico departamento de Rocha, que piensan alquilar, mientras estudian ofertas para comprarse una casa de residencia en el barrio de clase media Capurro, el mejor lugar del mundo para vivir, según el escritor Mario Benedetti.
Según la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) del 2006, los migrantes de retorno --como Vigneri y Collins-- constituyen el 3,7% del total de la población uruguaya, es decir unos 122.00 uruguayos. En 1996 los emigrantes uruguayos eran el 14% de la población, recordó el politólogo Martín Koolhaas. "Podemos decir que ha retornado uno de cada cuatro migrantes uruguayos, y no es poca cosa", dijo.
EN COSTA RICA
Se busca a trabajadores especializados
La Nación de Costa Rica
SAN JOSÉ. Empresas costarricenses se lanzaron a la búsqueda de trabajadores especializados en el exterior para cubrir la falta de mano de obra en actividades en crecimiento.
Varios grupos han pedido al Gobierno autorizar el ingreso de foráneos capacitados en cocina de alto nivel, transporte público e, incluso, ingeniería e informática.
El sector construcción además ocupa técnicos especializados en labores como electricidad, topografía, dibujo técnico y carpintería fina.
Se trata de puestos que tradicionalmente no eran cubiertos por inmigrantes y que, además, requieren de título profesional o técnico.
Los empresarios incluso piden al Gobierno su aval para buscar personal más allá de Centroamérica (su mercado laboral inmediato), pues consideran que pueden encontrar las personas que requieren en el sur de México o en países sudamericanos como Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
Mario Zamora, director de Migración y Extranjería de Costa Rica, confirmó que ha recibido peticiones para otorgar permisos temporales de trabajo en las áreas citadas.
Por ejemplo, una sola empresa de buses solicitó aprobar el ingreso de 300 choferes nicaragüenses.
Costa Rica vive en este momento una tasa de desempleo de solo el 4,6% pero, a la vez, faltan trabajadores calificados.
Desde la década de 1980, este país experimentó un creciente flujo de inmigrantes, en su mayoría provenientes de Nicaragua, quienes se dedicaban a trabajos no calificados como recolectores agrícolas, peones de construcción o servidoras domésticas. Sin embargo, ese flujo dejó de crecer en los últimos años.