¿Cuáles han sido los principales errores en educación?
Algo que me parece muy fuerte es que la ley de educación ha sido diseñada como si no estuviéramos en medio de una catástrofe. No para tomar decisiones extraordinarias en épocas extraordinarias, sino El Colegio de Profesores, por ejemplo, se creó sin exigir que los maestros revalidaran su título. Ahora la mayoría de los miembros son profesores que tienen las mismas deficiencias. Es decir, no saben leer y no pueden calcular. De esa manera, se lo ha convertido en un sindicato.
Usted dijo: "Las malas noticias pueden producir parálisis".
La parálisis, en efecto, es lo peor que nos puede suceder, pues se cae en la idea de que no hay nada que hacer, o de que los cambios se darán en un plazo tan largo, que eso no nos compromete. Un ejemplo de ello es el indicador que circula en el país, y que se repite cada cierto tiempo, según el cual, en el índice internacional de competitividad nuestra educación básica está en el último lugar en el mundo, detrás del último país africano que figura en esa tabla. Y la opinión de nuestros empresarios sobre nuestra educación es peor que la opinión de los empresarios del último país africano sobre su educación. Sin embargo, alineando todas las investigaciones internacionales, estamos a media tabla, los africanos están en el extremo inferior y los escandinavos, junto con Japón, en la parte alta.
¿Es una tergiversación?
A fuerza de repetir las malas noticias, terminamos por no esperar nada y caemos en el sálvese quien pueda. Estos empresarios no se sienten comprometidos con el destino de la educación pública porque tienen a sus hijos en un buen colegio. Pero se equivocan, pues hay un efecto país.
¿Cómo se cambia eso?
No solo hay que inventariar la catástrofe, sino también las pistas de salida de la catástrofe. Algunas de esas pistas exigen decisiones mayores. Por ejemplo, invertir más, lo que implica afectar la presión tributaria, salvo que se piense en quitarle a otro sector. Eso es algo que tenemos que entender todos. Por otro lado, los incrementos no pueden ir a los profesores que tenemos ahora y que no saben leer. Hay que ponernos de acuerdo: a mejores capacidades y mejor desempeño, más remuneración.