Madrid [DPA / EL COMERCIO]. "Ahora todos vemos a Federer más vulnerable y salimos a enfrentarlo convencidos de que podemos ganarle". Lo que hasta el año pasado resultó imposible, hoy es una posibilidad abierta. Novak Djokovic, en las semifinales del Abierto de Australia, luego Andy Murray, en la primera ronda de Dubái, y Mardy Fish, en la instancia previa a la final del reciente Indian Wells, ratificaron la teoría del serbio número 3 del ATP que confirma una nueva tendencia en el tenis mundial: el final de la supremacía de Federer y Rafael Nadal.
"Algo está claro: el duopolio de Federer y Nadal está muerto", escribió categóricamente ayer el diario inglés "The Daily Telegraph".
Aventurado y prematuro parece ser la sentencia del medio británico; sin embargo, las estadísticas dicen que en esta temporada 2008 un serbio ha sido capaz de romper la monotonía del tenis. Ni el número 1 ni el 2 del mundo han sido capaces de ganar un torneo jugada la cuarta parte de la temporada, mientras que Djokovic ya suma dos títulos con sus triunfos en Australia y en Indian Wells.
El serbio, que empezó el año 1.465 puntos por detrás de Nadal y 2.865 de Federer, se puso ayer a 425 del número 2 y a 1.270 del 1, lo que confirma su cercanía con los dominadores del tenis en los últimos años.
¿El cambio llegará este año?, es la pregunta que se hacen los aficionados del tenis. La respuesta es no necesariamente. En el 2007, tras aceptar ser llamado genio luego de su conquista de Australia sin ceder un set, Federer tropezó en Indian Wells y Miami ante el argentino Guillermo Cañas. Pero luego se recuperó, y su balance final no fue precisamente despreciable: ganó tres de los cuatro Grand Slam y el Másters.
Nadal, que sufre tenística y físicamente fuera de la arcilla, sabe jugar en superficies rápidas, porque ganó Indian Wells en el 2007 y alcanzó las semifinales en Australia este año. Pero nadie duda de que el español espera con ansiedad la llegada del polvo naranja, en el que en las últimas temporadas se mostró prácticamente invencible.
Un polvo naranja que obsesiona a Federer, porque el suizo sabe que si gana en Roland Garros nadie osará discutirle el título de mejor jugador de todos los tiempos.
"Uno se pregunta si no está exigiéndose en exceso en su intento de ganar el único Grand Slam que aún lo elude", comentó ayer "The Times", que destaca el hecho de que Federer juegue este año en Estoril, sumando un torneo más a una gira de arcilla en la que hasta ahora solo incluía torneos de alcurnia.
Lo cierto es que Federer no es precisamente un hombre que se exceda en la cantidad de torneos que juega. Los dosifica al extremo, aunque últimamente incluya entre ellos exhibiciones y compromisos sociales que antes no lo tentaban. Tras el virus estomacal de Australia y la confesión de una mononucleosis, el aura de invencibilidad del número 1 ya no existe.
Porque esa era además su gran arma: el temor que infundía a sus adversarios ya desde el peloteo. Ahora es diferente tras las lecciones de Djokovic, Murray y Fish.
Federer, quien tras perder en mayo del año pasado en sets corridos con el italiano Filippo Volandri despidió a su entrenador, el veterano Tony Roche, viaja por el mundo sin guía firme. Este año contó con el apoyo de Severin Luthi, capitán del equipo suizo de Copa Davis, al que "The Times" no ve apto.
"Todo estuvo en orden", aseguró el suizo tras ser eliminado de Indian Wells. ¿En orden? Diga lo que diga Federer, hace años que el tenis no prometía una temporada tan desordenada. Y el ambicioso y talentoso Djokovic hará lo imposible para aprovecharlo.
PUNTO DE VISTA
Le sobran condiciones*
Ganar en Australia y en Indian Wells habla muy bien de la capacidad de Djokovic. Tiene un muy buen tenis, es un jugador completo que cuenta con un buen saque y devuelve bien. Sabe llevar el partido y maneja muy bien la presión. Ha demostrado muchas fortalezas en cancha rápida y ahora habrá que esperar la temporada de arcilla y de césped para saber si está en capacidad de ser el número 1. Pero lo que sí ha quedado muy claro es que junto a Federer y Nadal marca una distancia con el resto de los jugadores del circuito.
Definitivamente, Djokovic está de subida y no creo que Federer y Nadal estén de bajada, como se dice por ahí, porque ambos han llegado a instancias finales de los torneos. Otra historia hubiera sido si se despedían pronto de estos certámenes. Lo que pasa es que cada año el nivel del tenis es más competitivo y aparecen grandes jugadores, como es el caso del serbio que ha alcanzado un nivel estupendo, al punto de que ahora todos van a sentir la pegada cuando lo enfrenten. Cuando entren a la cancha lo van a hacer con más nervios y con más respeto, y eso es un punto a favor del serbio.
Yo creo que después de Wimbledon podremos ver si finalmente está capacitado para ser el mejor, porque el tenis es una competencia de diferentes superficies y tendrá que jugar en arcilla, donde manda Nadal, y en césped, donde Federer marca la diferencia.
La ventaja de Djokovic es que es joven y tiene un techo alto, por lo que tiene tiempo suficiente para ser el número 1.
Iván Miranda*. Tenista peruano 242 ATP