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ESPECIAL

Caen presuntos asesinos de pandillero

Por Luis García Panta / Alberto Villar Campos

Cuando habían roto la puerta de la casa de un humilde pintor ubicada en la cuadra 7 de la calle Yungay, en San Miguel, tres sujetos que integrarían la pandilla Los Feroces de Loreto, a la cual se atribuye la muerte de una pareja de jóvenes en el Cercado de Lima, fueron capturados la tarde del domingo último por agentes de la comisaría de dicho distrito.

Se trata de Giancarlo Moscol Lindembert (24), Ronald Juan Salas Guarniz (26) y Charly Andy Castillo Nole (26), conocidos como Los Nole y presuntos miembros de la pandilla chalaca que asesinó a Wilson Pedro Mesías Ugarte (22), alias 'Dupe', y a su enamorada de 15 años, en el cruce de las avenidas 28 de Julio y Petit Thouars la madrugada del domingo 16 de marzo.

Las investigaciones policiales refieren que días atrás Moscol y Castillo fueron sindicados por Wilson Mesías y Gladys Ugarte, padres de 'Dupe', como los autores del homicidio de su hijo.

Incluso, la madre sostuvo que Moscol le había dado el tiro de gracia a su hijo, quien falleció junto con su pareja en la violenta balacera desatada cuando estos se dirigían a sus hogares en el Callao tras pasar la noche en un conocido salsódromo en La Victoria.

Durante la intervención, la policía de San Miguel decomisó paquetes con droga a los malhechores. Una persona más, que manejó el auto Toyota en el que llegaron, logró huir del lugar.

UN VECINO EJEMPLAR
Las tres capturas se produjeron gracias a la valiente acción de Armando Ramírez Parra, un ex sereno que labora actualmente en Iraq como miembro de seguridad. Ramírez se encuentra en Lima de vacaciones y vive a escasos metros de donde ocurrió todo.

Desde la azotea de su casa, Ramírez se dio cuenta de que unos sujetos rompían la puerta de la casa de su vecino Antonio Guerrero Jiménez (50), quien se encontraba fuera en aquel momento. Decidido, bajó con su arma mientras sus familiares alertaban a la policía del robo. Enseguida, dio la voz de alto a los sujetos, y logró interceptar a Giancarlo Moscol, a quien redujo con golpes de karate. Sus otros cómplices huyeron, pero fueron interceptados instantes después por personal de la policía, que llegó al lugar en motocicletas.

TENÍAN ANTECEDENTES
Se supo que Giancarlo Moscol registra antecedentes por tenencia ilegal de armas y tiene requisitoria vigente del Séptimo Juzgado Penal del Callao. Por su parte, Charly Castillo tiene antecedentes por hurto agravado en el Segundo Juzgado Penal de Lima.

Tras la captura, los tres fueron presentados a la prensa por el jefe de la Séptima Dirección Territorial Policial (VII Diterpol), general PNP Javier Uribe Altamirano, en la comisaría de San Miguel.

Los detenidos serán denunciados por tráfico ilícito de drogas, hurto agravado, falsedad genérica y delito contra la tranquilidad pública. La Dirincri se encargará de investigarlos por la muerte de Wilson Mesías Ugarte y la joven que lo acompañaba. Hasta hoy, la policía maneja como móvil del asesinato una venganza entre pandillas de sicarios del Callao.

DEL CONSULTOR
Normas hay, falta aplicarlas*
En el caso de los menores de edad se aplica el Código de los Niños y Adolescentes modificado mediante Decreto Legislativo 900, dado en julio del 2007, y que sanciona el pandillaje. Lo que falta es reglamentarlo para castigar a menores involucrados en delitos de gravedad, que lindan con el crimen organizado, el tráfico de drogas, la planificación de delitos y el uso de armas.

En el caso de los adultos, partícipes o instigadores de las pandillas, hay que aplicarles el Código Penal. Por ejemplo, el homicidio tiene una pena de 6 a 25 años, y si utilizan a menores, ello es un agravante que puede acarrear la sanción máxima.

Por leyes no nos quedamos atrás, lo que falta es que se apliquen, que la PNP no observe los desmanes, sino que haga cumplir la ley, que cite y capture a los cabecillas.

Ahora el Código de los Niños y Adolescentes señala que los menores de 12 a 18 años que afectan la integridad física de las personas, el patrimonio, la libertad sexual o causen daños a la propiedad cometen infracciones. Si tienen entre 14 y 16 años, la pena es de hasta cuatro años de internamiento en un albergue. Si el menor tiene de 16 a 18 años, la pena no es mayor a los 6.

Si se causa la muerte o lesiones graves o se atenta contra la libertad sexual, el internamiento es de 3 a 5 años si el menor tiene entre 14 y 16. Si tiene de 16 a 18, la pena es de 4 a 6 años.

Los cabecillas mayores de 14 años pueden ser internados de 3 a 5 años. Y si en el cumplimiento de la sanción el adolescente cumple 18, deberá ser trasladado a un centro penitenciario.

Los padres son responsables solidarios, en lo económico, por los daños y perjuicios que causen sus hijos. Si el miembro de una pandilla delata a los cabecillas, la pena de internamiento se puede reducir en 50%.
* MARIO AMORETTI PACHAS Abogado

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