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Fray Richard Godoy imparte la palabra de Dios con ritmos de moda. Hace unos días animó la vigilia pascual en la capital del país sureño

El sacerdote del reggaetón puso el ritmo en Chile

Especial MENSAJE DE RELIGIOSIDAD

Por Moisés Ávila Roldán. Corresponsal

SANTIAGO DE CHILE. La clásica señal de la cruz "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" acaba de adoptar un ritmo más caribeño. El piano en son montuno y un sintetizador con una pegajosa pista de reggaetón. Luego, la clásica voz en sonido monoaural que advierte que se va a desatar la rumba: "Él cambió mi lamento en baile". A continuación dice: "La mano arriba, la mano abajo, y para un lado, y para el otro, la cruz de Cristo, que me sostiene, y es signo de su amor". Ya está.

El autor de semejante atrevimiento no es un hereje convencional. Todo lo contrario, viste una impecable alba blanca, usa cíngulo y el símbolo mercedario colgado en el pecho. Se recibió como sacerdote en Panamá y, antes de cantar, se coloca un gorro. Hoy radica en Antigua, Guatemala, como párroco.

Ese es fray Richard Godoy, quien ya tiene conquistado Centroamérica con sus "perreos sin pecado" y algunos temas más en ritmo de rap. El sábado último animó en la capital chilena la vigilia pascual, durante la Fiesta de la Vicaría de la Esperanza Joven, a donde llegaron unas 10.000 personas para oírlo rapear canciones cristianas.

Entre sus éxitos se encuentran "El reggaetón de los Reyes Magos", "Yo creo en el amor" y "Paz a la bola (pasa la bola de las bienaventuranzas)"

Sus ritmos no tienen nada que envidiarle a los de éxitos del momento. Solo que los temas que tocan sus letras son otros. "Congenio los estilos que nacieron para ser contestatarios con la sociedad y las instituciones con mi mensaje. Uso el rap como canal musical y le di un aspecto positivo, de fe y de Dios", asegura.

El sacerdote confiesa que sus superiores del clero no han entendido del todo su método. "Para entenderlo hay que situarse en el marco de realidad que están los jóvenes y muchos de ellos no lo están. Yo he trabajado en la calle, en los barrios y en la cárcel. Ellos se quedan extrañados de que yo tenga esa habilidad. Algunos han manifestado su incomodidad porque no entienden el lenguaje", precisa.

Y si hay alguien que en verdad conoce cómo vive un joven sumergido en la delincuencia, y necesitado de una mano amiga es, precisamente, él.

UNA INFANCIA DIFÍCIL
Richard Godoy creció en la capital panameña en el humilde barrio de Chorrillo, donde abunda la delincuencia y el tráfico de drogas. En ese entorno, el cura vio cómo uno de sus hermanos y su mejor amigo de la infancia fueron abaleados. Afortunadamente él fue encontrado por sacerdotes mercedarios, quienes le permitieron el ingreso a un hogar de jóvenes. Luego estudió Filosofía y Teología en Venezuela y Guatemala. Hoy es un sacerdote.

A pesar del cambio que ha experimentado su vida, nada le ha impedido seguir visitando a sus 'brothers', como califica a todos aquellos que purgan condena. A ellos se dirige en ritmo de rap y reggaetón. Y no es para menos, pues fueron precisamente sus amigos presos quienes enseñaron al sacerdote a rapear o, lo que es lo mismo, a improvisar frases en rimas pegajosas.

Ahora usa este lenguaje musical para darles su mensaje de fe recordándoles que Dios "te acepta como eres, sin caretas, ni ropajes, te presento su palabra/ te presento su mensaje".

Si bien este predicador reggaetonero ha recibido algunas críticas, que le espetan que "el fin no justifica los medios", fray Richard Godoy ya tiene varias producciones discográficas y sus videoclips abundan en Internet.

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