REVUELTA. The History Channel prepara documental
Jim Morrison cantaba "Hello, I Love You" mientras las bombas explotaban en Vietnam. La píldora anticonceptiva tenía casi 10 años circulando y el papa Paulo VI condenaba "el uso de medios directamente contrarios a la fecundación". Era 1968, el año de los contrastes. El 12 de octubre de ese mismo año se inauguraban las Olimpiadas en México mientras aún estaban en el aire de la capital los reclamos por la matanza de estudiantes en la plaza de Tlatelolco.
A casi 40 años de uno de los sucesos más cruentos en el México del siglo XX, el escritor Carlos Monsiváis corre el telón de la historia y señala en una entrevista que la sociedad contemporánea tiene un "respeto distante" hacia el movimiento estudiantil de 1968 que, señala, fue tan cuajado de hechos trágicos y de momentos heroicos que permitió a la sociedad de ese entonces vivir "la confianza en sí misma a través de una de sus representaciones esenciales: los estudiantes". Monsiváis será uno de los protagonistas de un documental que prepara The History Channel a 40 años de lo ocurrido en México en aquel año aciago.
1968 EN EL 2008
Para el autor de "Días de guardar", el movimiento de 1968 marcó el fin de la autocracia más represiva, por lo menos en la ciudad de México, y estableció el principio del prestigio activo de la sociedad. Esta movilización, que desde sus inicios fue considerada por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz una conspiración, en la actualidad "ya es una suerte de monumento heroico y de testimonio generacional". Además --dice-- se ha comprendido como un movimiento nacional, defensor de los derechos humanos y civiles y que en ningún momento recurrió a las armas o al terrorismo.
¿Y cuál es el legado de lo ocurrido en 1968? Ahora --señala Monsiváis-- no se encuentran las acusaciones comunes que se dirigían a los estudiantes que participaron en el 68: "Alborotadores, subversivos, conspiradores, agentes del imperialismo soviético". Además --señala el escritor--, "le da a las multitudes un sentido crítico para recuperar el impulso de las marchas y ha estipulado en la vida cotidiana de esta sociedad que es a través de la movilización pacífica que se logran los grandes cambios". También es asimilado por los jóvenes como un legado de los padres o de los abuelos a pesar de que el movimiento está atado aún a un lenguaje que hoy no diría nada y, sin embargo, preconiza y adelanta un lenguaje mucho más libre.
EL 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA
Si como dijo el escritor argentino Jorge Luis Borges "somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos", ¿qué se ha hecho después de cuatro décadas para signar en la memoria de los mexicanos el movimiento de 1968?
Según Monsiváis, quedan los testimonios que forman el libro "La noche de Tlatelolco" de Poniatowska, los documentales, las recapitulaciones, los poemas y la decisión de que algo tan importante no se disuelva en el olvido.
Enfatiza "el 2 de octubre no se olvida" como lema: "Me parece uno de los momentos más afortunados del encapsulamiento de la historia en unas cuantas palabras". Para Monsiváis, el 68 es una expresión de la voluntad de resistencia que, posteriormente, no se traduce en una literatura realista ni socialista, sino en una voluntad de mayores libertades.
* El Universal de México