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Rincón del autor

Las coartadas

El Gobierno tiene que tomar en serio este esfuerzo y convertirlo en prioridad absoluta porque, por lo demás, hasta ahora no hay resultados

Por Jaime de Althaus

Es obvio que el programa de bolsas alimentarias de 30 soles al mes por familia que se quiere lanzar para compensar el alza en el precio de los alimentos no será temporal, como asegura el Gobierno, sino permanente. No solo porque siempre ocurre así, pues es muy difícil retirar una ayuda que mucha gente ya recibe, sino porque el mencionado incremento del precio de los alimentos no será coyuntural, sino que, según se avizora, durará varios años. Un programa alimentario más que se agrega a la larga lista de existentes, inútiles la mayor parte de ellos, en lugar de concentrar esfuerzos en soluciones estructurales a la pobreza.

El Gobierno se inventa coartadas para evitar afrontar de una vez por todas de manera seria y eficaz la gran tarea de la lucha contra la pobreza. Primero fue la descentralización: como la mayor parte de las funciones y programas han sido transferidos o lo van a ser a los gobiernos regionales y locales, el presidente Alan García declaró que él no podía dedicarse a dirigir y supervisar en el campo la lucha contra la pobreza porque esa era función de los alcaldes y presidentes regionales. La coartada perfecta para no asumir la responsabilidad en un tema que no admite subterfugios.

Bueno, pero cuando menos podría el presidente designar a un ministro a tiempo completo a esa tarea, o a un 'zar'. Cuando parecía que esa persona era la flamante ministra de la de la Mujer y Desarrollo Social, he aquí que la vimos dedicada, primero, a una campaña para sacar a los mendigos de las calles de Lima --acaso como parte de lo preparativos para las cumbres-- y, ahora, concentrada en el diseño del referido subsidio alimentario para paliar las alzas en los alimentos, en lugar de proseguir la labor que apenas había comenzado de liderar la lucha contra la pobreza instalando los comités ejecutivos presididos por el alcalde distrital, etc. Siempre habrá temas de coyuntura si uno quiere distraerse de lo esencial.

El Gobierno tiene que tomar en serio este esfuerzo y convertirlo en prioridad absoluta porque, por lo demás, hasta ahora no hay resultados. Por el contrario, si las cifras que arroja la encuesta Enaho son ciertas, pues el porcentaje de personas con déficit calórico se ha incrementado en el resto urbano de 28,1% el último trimestre del gobierno de Alejandro Toledo, a un 30% en el último trimestre del año anterior, y en el medio rural de un 38,2% a un 41,7%. Solo en Lima se ha registrado una ligera mejora: de 19,9% a 18% (INEI, Informe Técnico 1, marzo 2008).

Entonces el asunto es grave. No se puede seguir eludiendo el liderazgo fuerte que debe imprimirse, en el campo, en este tema. Se ha avanzado en la fusión de programas y en el diseño de políticas, pero no se puede creer que porque el diseño ya está hecho, la ejecución se producirá por sí sola o por arte del funcionamiento automático de las instituciones. Eso no es así. Se requiere una conducción personificada, firme, permanente y cercana a la gente, y contratar a la mejor gerencia. De lo contrario, nada se hará y terminaremos lamentándolo.

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