Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal
BRUSELAS. No se produjeron incidentes, manifestaciones ni atentados de parte de islamistas ofendidos o extremistas, como lo temían las autoridades. La jornada de ayer transcurrió en calma en Holanda después de que en la noche del jueves el político de derecha Geert Wilders colgara en Internet su tan anunciado filme contra el Corán y el islam.
Sin embargo, el Centro Nacional de Crisis del Ministerio del Interior se mantiene en máxima alerta por si ocurrieran actos de violencia, como sucedió después de la publicación de las caricaturas de Mahoma en un diario danés.
El corto llamado "Fitna", voz árabe que significa 'guerra', es un montaje de 15 minutos en el cual se suceden imágenes de los atentados contra Nueva York y Madrid intercalados con pasajes del Corán.
Al final del documental aparece una caricatura de Mahoma y se sugiere la explosión de su turbante. También se escucha cómo se arrancan páginas de un libro. Sin embargo, enseguida sale un texto que dice: "Son las páginas de un listín telefónico. No es mi tarea, sino la de los propios musulmanes arrancar los versos del Corán que incitan al odio".
Wilders sostiene que el objetivo de producir "Fitna" no es provocar sino defender a la sociedad occidental de la influencia nociva del islam: " En 1945 Europa venció al nazismo, en 1989 Europa venció al comunismo, ahora debemos vencer a la ideología islámica. Frena el islam, defiende la libertad", es la consigna del parlamentario holandés.
POSICIONES CONTRARIAS
El primer ministro Jan Peter Balkenende ha sido categórico al rechazar el estreno de "Fitna": "Es un filme que solo sirve para herir sentimientos". Sin embargo, por respeto a la libertad de expresión no prohibió su lanzamiento.
La Unión Europea subraya en un comunicado que la libertad de expresión, que "forma parte de nuestros valores y tradiciones", debe ser ejercida con respeto.
Por su parte, los gobiernos de Pakistán, Indonesia e Irán condenaron la película. Teherán la describió como "abyecta, blasfema y antiislámica", y apeló a los gobiernos europeos a bloquear cualquier nueva exhibición.