Por Mario Mejía Huaraca
Por fin se inició ayer el juicio oral contra Antauro Humala Tasso y otros 171 integrantes del movimiento etnocacerista por la asonada sediciosa que protagonizaron el 1 de enero del 2005 que causó la muerte de cuatro policías. Sin embargo, la diligencia inaugural apenas duró 90 minutos, pues se tuvo que suspender debido a que un alto número de los abogados de los acusados estaba inhabilitado para ejercer la defensa, pues no había pagado sus cuotas a los colegios de abogados a los que pertenecen.
A esta primera audiencia no asistió Ollanta Humala, quien ha sido beneficiado por un hábeas corpus que lo excluía del proceso. No obstante, la Primera Sala Penal para Reos en Cárcel ordenó su concurrencia para la próxima diligencia programada para el viernes 4 de abril. En caso de no concurrir, el líder de Partido Nacionalista Peruano (PNP) --que según el Ministerio Público es el autor intelectual del 'andahuaylazo'-- sería declarado reo contumaz.
Su abogado, el ex procurador Omar Chehade, explicó que el hábeas corpus declaró nulo el auto de enjuiciamiento para su defendido, por lo que no tenía sentido que asistiera. Dijo que la sala estaba cometiendo una flagrante violación a las resoluciones constitucionales y un desacato a la justicia al obligarlo a asistir. Por su parte, los vocales recordaron que ese fallo fue apelado y que aún no tiene la calidad de "cosa juzgada", por lo que Humala sigue en el proceso y deberá acudir al juicio.
DESORDENADA DILIGENCIA
Esta primera sesión se llevó a cabo en una enorme sala de audiencias acondicionada especialmente en el patio exterior del establecimiento penitenciario de Lurigancho. Aunque estuvo programada para las 11 a.m., se inició 40 minutos más tarde y estuvo marcada por el desorden. En varios momentos de la diligencia, los procesados que estaban encerrados en una suerte de gigantesca jaula gritaron, aplaudieron y pifiaron.
La sala se vio obligada a suspender la sesión por el alto número de abogados inhabilitados de ejercer la defensa. En total, fueron trece los que estaban en esa situación. A ellos se les ordenó retirarse de la sala para que sean reemplazados por abogados de oficio para que los encausados no se quedaran sin defensa. El colmo fue que uno de los letrados de oficio que estaba asignado en la sala para el reemplazo también se encontraba en esa misma situación.
En realidad, este problema de morosidad en el pago de cuotas a sus colegios de abogados es muy grande. El Comercio pudo averiguar que, de un total de 42.212 profesionales agremiados, 20.895 abogados de Lima están inhabilitados por ese motivo.
La solicitud de suspensión de la audiencia para regularizar los pagos provino de varios miembros de la defensa, quienes argumentaron que el incumplimiento del pago de cuotas era un tema meramente administrativo y que se ponía en peligro la defensa de los procesados por tener que contar con abogados de oficio y no con los profesionales que ellos habían elegido. Aunque inicialmente la presidenta de la sala, Carmen Rojjasi Pella, quiso seguir adelante con la sesión, al final accedió al pedido.
Durante la breve diligencia, Isaac Humala, padre de Ollanta y Antauro, señaló que había presentado un recurso de recusación contra la vocal superior Rojjasi por supuesto prevaricato por mantener la detención ilegal de 160 encausados que ya deberían estar libres. Sin embargo, se informó que por una resolución emitida el 25 de marzo la sala ya había rechazado tal recurso. El patriarca de los Humala precisó que no le había llegado la notificación, pero Rojjasi acotó que ya había sido remitida y que se iba a continuar con el juicio. Ante eso, Humala dijo: "la guerra está declarada", lo que motivó aplausos de los procesados.
Además de Ollanta Humala, tampoco asistieron los procesados Emilio Coragua Osco, José Jaime Sacsara, Julia Ricardina Elías Lucana, Felipe Quispe Palomino y Alfonso Valdivia, quienes serán declarados reos contumaces si no asisten en la próxima sesión.
Sus abogados insistieron en decir que ellos no habían sido notificados en sus domicilios reales.
Fuertes medidas de seguridad en el juicio
Salvo cierto desorden y algunos gritos y aplausos de los procesados, la primera audiencia de este juicio público se llevó a cabo sin ningún incidente que lamentar y en un ambiente de gran seguridad.
Desde tempranas horas, el interior y las inmediaciones del penal de Lurigancho estuvieron fuertemente resguardadas por efectivos policiales. En las afueras se formaron hasta dos anillos de seguridad.
Además, hubo un resguardo de seguridad especial para el traslado de los numerosos procesados que provenían de otros centros penitenciarios como Castro Castro, Chorrillos y Piedras Gordas.
Al finalizar la audiencia y segundos antes de subir al vehículo que lo trasladaría de regreso al penal ubicado en Ancón, Antauro Humala gritó a los periodistas "Viva el 'andahuaylazo', carajo". No se lo vio arrepentido, sino más bien arrogante.
Antes había circulado una carta abierta firmada por él y dirigida a los detenidos por el asalto que se hizo a la comisaría de Andahuaylas donde sostenía que la jueza Rojjasi estaba descalificada para presidir la sala. Agregaba que los procesados no deberían estar con mandato de detención, que el 'andahuaylazo' fue un acto político y que "será la historia, y no estos jueces de pacotilla, la que nos juzgará".
Tras considerar atinada la suspensión de la audiencia, su abogado, Edmundo Inga Garay, recalcó que la acusación fiscal era muy genérica , no específica e individual. "No va a haber forma de probar nada, finalmente serán absueltos casi todos y, si hay pena, será menor", estimó.
CLAVES
4La Primera Sala Penal para Reos en Cárcel, que juzga el 'andahuaylazo', está integrada por Carmen Rojjasi (presidenta), Sergio Venero y Rita Gastañaduí.
4Antauro Humala y sus seguidores están juzgados por los delitos de homicidio, rebelión, arrebato de armas de fuego, secuestro y daños materiales.
4El Ministerio Público ha pedido penas de entre 15 y 35 años de prisión para los 172 procesados.