Josaf Vargas Vitorino (32), el confeso asesino de una niña de 9 años que vivía en su mismo conjunto habitacional de Manzanilla, declaró ayer ante la policía que cometió su horrendo crimen en un arranque de ira. Con suma frialdad, dijo que dio muerte a la menor porque al insistir con sus reiterados llamados a la puerta le hizo perder un cliente con el que negociaba un importante contrato por Internet.
En la comisaría de Apolo, Vargas explicó que en el momento que la niña tocó dos veces la puerta en busca de una compañera de estudios para que le prestara un cuaderno él estaba vendiendo un juego por Internet, pues él se dedica a esa actividad. "Bajé y la grité. Luego, la tomé del cuello y la llevé ante el monitor de la computadora para increparle que me había hecho perder dinero. Se me nubló la mente y presioné con fuerza el cuello por siete minutos hasta que se desvaneció", declaró ante la policía.
Aseguró que intentó reanimar a la pequeña, pero ya no respondía. "Opté por amarrarla y meterla a una maleta para dejarla abandonada en algún lugar, pero no pude hacerlo", agregó.
Vargas explicó que quiso huir fuera de Lima, pero luego se desanimó y optó por informarle lo sucedido a una tía, quien le aconsejó que se consiguiera un abogado y se entregara a la policía, lo cual hizo el jueves en la mañana.
Hasta el momento, no se ha determinado si violó a la menor. Los policías de la comisaría de Apolo aseguran que sí lo hizo, pero el Instituto de Medicina Legal no se pronunció al respecto, pues no ha concluido todas las pesquisas.
Los restos de la menor fueron sepultados ayer en un cementerio de Puente Piedra ante la congoja de familiares y vecinos.