Crónica RITMO QUE CONTAGIA. China experimenta una pasión creciente por los géneros musicales de Latinoamérica y así lo manifiesta su gente cada noche
Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
BEIJING. Como todo empresario chino, Zhang Dawei tiene doble horario y una recargada agenda. Pero a diferencia de sus colegas, él ha dividido su vida entre su casa, la oficina y los clubes de salsa en Beijing.
De lunes a viernes por las mañanas, Zhang Dawei es otro ejecutivo más de la capital. Viste de terno y corbata, y porta un maletín deportivo. Llega antes de las 9 a.m. a la oficina, y se va después de las 7 p.m. Los sábados y domingos descansa.
De martes a domingo por las noches es un incansable bailarín de salsa. Llega puntualmente a las 8 p.m., y se va antes de la medianoche. Abre su maletín y se calza los zapatos de charol. Solo descansa los lunes porque no tiene otra alternativa, sus lugares favoritos están cerrados.
La 'doble' vida de Zhang Dawei es cada vez más común en Beijing. Desde el 2004, la capital está envuelta en una fiebre de ritmos latinos en los que la salsa marca el paso.
CHINA EN SU SALSA
Salsa Caribe, la 'catedral' de este género, está situada a pocas cuadras de Sanlitun, la concurrida calle de bares en Beijing, y por coincidencia casi al frente de la Embajada del Perú en China. La movida nocturna le ha quitado terreno a la tradicional zona diplomática y comercial.
Desde el 2004, ha visto crecer su concurrencia hasta convertirse en el club nacional favorito, pero no el único ni el primero. Su administrador, Jack Li, asegura que de salsa no sabía absolutamente nada. "Somos una empresa formada por chinos. Hicimos un estudio de mercado y descubrimos que existía un público occidental, especialmente latino, y a la vez un creciente número de chinos, aficionados a estos bailes", recordó.
Con asesoramiento de un empresario latino, abrieron un local de dos pisos con una espaciosa pista de baile y una surtida carta de tragos. Para diferenciarse de la competencia, contrataron una orquesta de músicos, primero cubanos y después venezolanos. A los pocos meses, Latinos --el bar fundador en Beijing-- argumentó que cerraba por remodelación y traslado.
Desde entonces, --como es usual en casi todos los clubes de la ciudad--, se han incorporado talleres de baile, diariamente de 8 a 9 de la noche, con instructores latinos o chinos que han alcanzado un alto nivel.
"Las clases son gratuitas y están dirigidas a los chinos que quieren aprender a bailar. Algunos se quedan después a practicar en la pista de baile. Durante los días de semana, la proporción entre chinos y extranjeros es equilibrada, pero el fin de semana hay 70% de extranjeros y 30% de chinos en el club.
A diferencia de otros bares, aquí se baila más que se bebe, comenta el administrador de Salsa Caribe.
Jack Li jura que conoce por nombre y apellido a casi todos los latinos de la capital y hasta puede reconocer quién está de turista. "Hemos recibido a embajadores, diplomáticos, empresarios y funcionarios. Todos la pasan muy bien", revela. A veces él también se lanza a la pista pero sin mucho éxito.
SALSA SABROSA
¿Por qué cada vez más chinos gustan de la salsa? Esta misma pregunta se hizo el administrador de Suzie Wong, un distinguido club que, debido a la tendencia, decidió bautizar el martes como Noche Latina desde el 2006.
Kong es un administrador hongkonés aunque el dueño del bar es un chino de la parte continental. "Nuestro público es selecto. Aquí vienen muchos empleados de transnacionales o de grandes empresas chinas. Por lo general, más chinos que extranjeros, también algunos latinos", establece.
La fiebre salsera tiene distintas motivaciones y cada quien la explica a su manera. "La nueva generación china es muy abierta al cambio y a experimentar todo tipo de ritmos. Para los chinos, la salsa permite acortar distancias entre dos extraños. Es una forma rápida y práctica de conocerse en un contexto más relajado. Algunos dicen que les permite sentirse sexy", sostiene el administrador hongkonés.
El instructor Fritzel, un filipino que ha ganado varios campeonatos de salsa, dice que en China se prefieren dos estilos: la salsa cubana y la neoyorquina. "Generalmente los chinos se preocupan más por aprender los pasos que por llevar el ritmo. Tienen una facilidad admirable para copiar, aunque todavía no han logrado la verdadera expresión corporal. Pero considerando que es un ritmo nuevo y que no pertenece a su cultura, están mejorando muy rápido", manifiesta.
Tan rápido avanzan que China tiene al único bailarín de salsa que ha derrotado a un cubano bailando "Rueda de Casino", en una competencia celebrada en la misma Habana y transmitida por televisión.
Huo Yaofei --o David para los cubanos-- es un joven chino que aprendió a bailar ritmos latinos en Beijing. Hoy administra La Casa de David, su club escuela. Sus alumnos ya son maestros.
Gilberto Romero, director de la orquesta Sabor Latino que anima las noches en Salsa Caribe, añade que no se trata solo de una 'salsamanía'. "La favorita es la salsa, pero también piden bastante bachata, merengue, reggaetón, chachachá, y hasta tango. Entre los artistas preferidos, muchos pueden tararear los temas de Óscar de León, aunque no sepan español", revela.
"La salsa tiene un gran futuro en China", afirma Geovany González, un promotor cubano, socio del restaurante Guantanamera. "Es un movimiento fuerte que está tomando cabeza. Hay festivales, congresos, academias y clubes. Lo que no hay son artistas y orquestas de alto nivel que vengan por aquí de gira, o salsa escrita en mandarín", sostiene.
Para González, el secreto para que la cultura latinoamericana ingrese triunfalmente a China está en la salsa. Debe tener razón. Zhang Dawei, el ejecutivo chino que pasa las noches bailando, está planeando un viaje a Latinoamérica. Le han dicho que allí todos bailan salsa.
EN PUNTOS
¿Dónde aprender?
Existen hasta 13 escuelas de salsa en la ciudad, 4 clubes, restaurantes o bares.
Congreso
En el 2006 se celebró en Beijing el primer Congreso de Salsa con la participación de campeones mundiales e instructores chinos.
Pruebas
Este año, se realizarán, del 3 al 6 de julio, las pruebas de clasificación para el campeonato Mundial de Salsa con bailarines de la parte continental, Hong Kong, Macao y Taiwán. Solo la salsa los une.