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INFORME. LA GUERRA CONTRA LAS DROGAS. Las políticas de mano dura para recortar la producción de hoja de coca están resintiendo cada vez a más campesinos que no tienen verdaderas alternativas de producción

La lucha que estamos perdiendo

Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal

BRUSELAS. En 1998 la comunidad internacional celebró una Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas para concertar políticas destinadas a enfrentar el problema del narcotráfico y acordó que 10 años más tarde volvería a organizarse una reunión de esta naturaleza para evaluar los avances obtenidos.

Como preparación para esta importante convocatoria, que tendrá lugar el año próximo, el Internacional Crisis Group, un renombrado 'think thank' con sede en Bruselas, acaba de publicar un informe alarmante sobre la situación actual de la lucha antidrogas: "Si no se modifican con urgencia las políticas aplicadas, perderemos la guerra contra los narcotraficantes", advierten. De hecho, por ahora, sostienen: "Estamos perdiendo la lucha".

La producción, el tráfico y consumo de cocaína se han incrementado en América y Europa. De acuerdo con los datos recopilados por el IGC en la ONU y en la Oficina de la Casa Blanca para el control de las drogas, entre el 2003 y el 2006 la producción de cocaína se estabilizó en las mil toneladas métricas anuales, provenientes a razón de 620 TM de Colombia, 280 TM del Perú y 90 TM de Bolivia. Esta cantidad es superior a la registrada los tres años precedentes, pero lo que es más preocupante es lo ocurrido en el 2007: "Según cifras del zar antidrogas estadounidense, el año pasado, el volumen de producción de cocaína habría aumentado en un 40%, es decir habría pasado a unas 1.400 TM", señala Mauricio Ángel, un analista senior del IGC.

A la par, recientemente las redes del narcotráfico han extendido sus tentáculos hacia nuevas zonas para abrir nuevas rutas y nuevos mercados: "Las rutas y los medios de transporte son muy dinámicos y han cambiado considerablemente en los últimos años. Venezuela es un país de tránsito cada vez más importante para la cocaína colombiana, destinada a Europa vía el oeste de África y hacia EE.UU., a través de México y el Caribe. Nuevos corredores como el centroamericano y el del oeste de África están prácticamente incontrolados (sic) y hasta ahora la policía no garantiza la vigilancia de la extensa frontera entre EE.UU. y México", dice el informe del ICG.

Por el lado de la reducción de la demanda y el consumo de cocaína tampoco se han obtenido grandes logros. El consumo se ha estabilizado en EE.UU., pero ha aumentado en Europa y en las nuevas zonas de tránsito de los estupefacientes, como Chile, Brasil y Argentina, se viene registrando, asimismo, un significativo aumento del número de consumidores. La conclusión del IGC es muy severa: "Pese al despliegue de grandes esfuerzos y recursos, las políticas antidrogas de EE.UU., la UE y los gobiernos latinoamericanos han resultado ineficaces y en parte incluso contraproductivas, pues han llegado a poner en peligro la democracia y estabilidad en América Latina".

Le preguntamos a Mauricio Ángel qué está fallando: "Digamos que se ha privilegiado un enfoque muy centrado en políticas de interdicción destinadas a reducir la oferta, es decir la producción de cocaína, sin tener en cuenta que estas agravan una serie de problemas presentes en los países latinoamericanos".

El experto se refiere a lo que en su instituto se conoce como el daño colateral de las políticas defectuosas implementadas por los principales actores de la lucha antidrogas. En concreto, con la política de mano dura contra los cultivadores de hoja de coca, que incluye la erradicación forzada de las plantaciones (ya sea manual o por fumigación aérea), se está minando el apoyo a los gobiernos democráticos, se está incurriendo en frecuentes violaciones de derechos humanos y se está azuzando conflictos armados y sociales en Colombia, Bolivia y el Perú.

CAMPESINOS A LA LEGALIDAD
Para reducir de modo eficaz la oferta de cocaína "urge que EE.UU. y la UE dirijan sus esfuerzos a desarrollar políticas más claras y contundentes que les den alternativas de cultivo a los campesinos de Colombia, el Perú y Bolivia, que cada vez producen más pasta básica y clorhidrato de cocaína", explica Mauricio Ángel.

Pero estos cultivos alternativos deben promoverse acompañados por verdaderas políticas de desarrollo que posibiliten la venta de los productos que reemplazan a la coca: "La hoja de coca se cultiva en zonas alejadas de difícil acceso. Para que los campesinos puedan cambiarse a otros cultivos tienen que mejorarse las vías de penetración a estas zonas para garantizar la salida de la producción y tiene que mejorarse el mercadeo de estos productos alternativos de modo que se cree un consumo que conduzca a la sostenibilidad de esos nuevos cultivos".

A ojos del analista el problema en la actualidad radica en que la mayoría de proyectos de desarrollo alternativo no están acompañados del mejoramiento de las infraestructuras y de medidas para promover la comercialización de productos alternativos, por lo que los campesinos apenas devueltos a la legalidad se ven empujados a volver al cultivo de la hoja de coca.

MEDIDAS URGENTES
El IGC estima además indispensable desplegar esfuerzos más decididos y eficientes para reducir el consumo de cocaína en los principales mercados consumidores, es decir EE.UU. y la UE: "Mientras se mantenga o crezca la demanda masiva es ilusorio pensar que las medidas para reducir la oferta serán eficaces".

A los gobiernos del Perú, Colombia y Bolivia los analistas del IGC los instan a asumir una posición menos pasiva. "Deben ser ellos quienes determinen las prioridades del desarrollo alternativo y las maneras como este se debe llevar a cabo. Que no se limiten a ser solo los receptores de la ayuda de EE.UU. y la UE, sino que definan las pautas para definir la agenda de la cooperación con los grandes bloques", sugiere Ángel.

"Además, los países productores deberían eliminar progresivamente la erradicación forzada de plantaciones de coca e introducir la erradicación voluntaria para atraer a los campesinos a la legalidad", añade.

Mauricio Ángel considera que si no se modifican las políticas de 'mano dura' para recortar la oferta la situación continuará degradándose en las zonas cocaleras y cada vez más campesinos se alejarán de la legalidad y el Estado de Derecho. "Esto en cuanto al Perú y Colombia. En Bolivia, en cambio, se corre el riesgo de que los cárteles criminales actúen impunemente aprovechándose de las políticas destinadas a defender el consumo ancestral de la hoja de coca", añade.

CLAVES
Detalles de la producción
A La capacidad de incautación del Estado Peruano es casi nula. De la producción de 280 TM registrada en el 2006 solo de 15 TM a 18 TM fueron incautadas por las fuerzas del orden.
B El consumo interno del Perú se estima en aproximadamente 16 TM.
C Mientras que la mayor parte de la producción de la cocaína de Colombia se destina al mercado de EE.UU., la producción peruana y boliviana, por lo general, se dirige a los países de la Unión Europea.
D El cultivo de hoja de coca en Venezuela todavía es marginal. Se ha disparado la cantidad de envíos de cocaína que usan este país como estación de tránsito.
E Entre un tercio y casi la mitad de la producción colombiana, es decir unas 300 TM, pasan anualmente por Venezuela. Los vuelos ilícitos se triplicaron entre el 2003 y el 2006.

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