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Informe EL SUEÑO AMERICANO ROTO. Dos peruanos que intentaban llegar a EE.UU. desaparecieron en el 2004 en la peligrosa frontera colombo-panameña. Hasta ahora es un misterio qué sucedió con ellos

La ruta fatídica por el Darién

Por Susan Abad. Enviada especial

GOLFO DE URABÁ. La línea de casitas de caña y techo de paja que se divisa desde el mar ofrece un panorama apacible. Tras ellas, se puede apreciar la imponente cadena de montañas grises de las serranías del Darién. "Si no fuera por los que quieren pasar al otro lado, no se verían forasteros en Acandí", revela con una risa maliciosa y mostrando una dentadura a la que le faltan dos dientes, Manuel María, un viejo lobo de mar a quien le quedó el apodo de 'Capitán MM' en recuerdo de hace 20 años, cuando remontaba la costa caribeña transportando desde Cartagena al Golfo de Urabá bisuterías y alimentos en su barco.

Diariamente a las 11 de la mañana, el 'Capitán MM' conduce su panga (lancha de madera con el motor fuera de borda) de Turbo a Acandí, por las turbulentas aguas del Golfo de Urabá. Entre sus 15 pasajeros viaja El Comercio para conocer de primera mano la ruta que utilizaron hace seis años los peruanos José Luis Rodríguez Arizmendi y Hugo Matheus del Castillo, quienes en su deseo de cruzar a Panamá, rumbo a Estados Unidos, de-saparecieron en el Darién.

La odisea de la mayoría de peruanos y ecuatorianos que usan este paso incluye 18 horas de viaje por carretera no pavimentada, hasta el municipio de Turbo en el lado este del Golfo de Urabá. Los 38 grados Celsius que soporta esta tierra resalta el mal olor del inmueble que ostentosamente los lugareños llaman "terminal de transportes". Una joven negra, como la mayoría de la población que veremos de ahí en adelante, nos indica el camino al muelle, donde se encuentran las lanchas que son el verdadero medio de comunicación de las empobrecidas poblaciones del golfo.

"Ya no hay tantos 'coyotes' como antes", nos cuenta el capitán mientras espera a llenar su panga. "Hace cuatro o cinco años los podía ver por aquí; hoy, por ejemplo, no hay ninguno", nos dice. Se refiere a los personajes que por esas fechas pululaban en el puerto, a la caza de osados y desesperados forasteros a los que por 170 dólares prometían ayudar a cruzar hacia Panamá. Tres muchachos con solo una mochila de equipaje, se acercan a preguntar por el precio del pasaje a Acandí. "Son 40.000 pesos cada uno (unos 19 dólares)", les dice y sin temor a que lo escuchen se voltea y comenta "como la canción, yo no pregunto ni de dónde vienen ni adónde van" y suelta la carcajada.

Tras media hora de subir y bajar en las aguas, empapados hasta los huesos, pese a que "el mar está calmado", llegamos a Acandí, municipio del departamento del Chocó. Además de solo dos calles pavimentadas, por donde nunca circula un automóvil, este olvidado municipio que vive de la pesca y la pequeña agricultura, tiene un colegio de monjas, varias iglesias, un banco y cinco cantinas.

Varios jóvenes, vistiendo únicamente pantalones cortos, zapatillas y gorras se acercan a los forasteros y les hablan en voz baja. Son los 'estucadores', muchachos que conocen la zona y que se han apropiado de los caminos dejados por 'coyotes' como 'René', que hace casi un año desapareció luego de que la policía capturara a 'Pachito' y a 'Pescadito', y los acusara de tráfico de personas, hurto agravado y estafa. Esto nos lo cuenta Edison, quien asegura ser el mejor 'estucador' y garantiza una ruta segura que solo requiere "tres días por buena trocha y caminata suave". El precio es 150 dólares si nosotros ponemos los víveres. "Nos vamos de aquí a Peñaloza (caserío ubicado en la falda de la cordillera) y ahí dormimos", explica. "De ahí arrancamos a las cuatro de la madrugada por la trocha y, según el paso, en dos días llegamos a la loma y de ahí usted ya ve la Panamericana --carretera que une el continente, pero que es discontinua en la frontera colombo-panameña por la dificultad de asfaltar sobre la selva del Darién--, si quiere yo los dejo abajo", nos anima. Parece fácil, pero la ruta es fatal.

AÑOS PARA EL OLVIDO
"El auge de tráfico de personas se dio entre 1996 y el 2003", asegura el alcalde Asael Rodríguez, quien cree que fue esa la época en que más personas desaparecieron en estas tierras. Entonces las FARC dominaban la frontera y las poblaciones de Acandí, Capurganá y Sapzurro, inclusive las panameñas de La Miel y Malanguita, eran frecuentemente visitadas por subversivos del frente 57. La droga salía sin complicaciones y las armas llegaban por sus caletas, mientras que el Estado era el gran ausente.

Pero sería a principios de 1996 cuando el bloque paramilitar Elmer Cárdenas, integrado por 170 hombres al mando de Freddy Rendón, alias 'El Alemán', llegaría a apoderarse brutalmente del golfo, desplazando a las FARC y a unos tres mil pobladores que aún no regresan. Los paramilitares no solo consiguieron así las rutas de tráfico de droga y el abastecimiento de armas, sino que se apoderaron de miles de hectáreas de tierra, unas aptas para el cultivo, otras ricas en minerales. El control de las rutas incluía el otorgamiento de permisos a los 'coyotes' para continuar con el tráfico de personas.

Sin embargo, los "permisos de circulación" no mermaban el peligro que para los intrépidos viajeros constituían los paramilitares y los mismos coyotes, cuenta Orlando Gómez, administrador de un humilde hospedaje en Acandí. "Muchas veces los abandonaban a mitad de camino luego de robarles el dinero que llevaban, o después de 'coronar' (lograr su objetivo) los 'sapeaban' (denunciaban) a la policía de Panamá. Dicen que a varios los mataron, ya sea los paramilitares por creerlos terroristas, o los mismos 'coyotes' para robarles, hasta dicen que la policía de Panamá, pero ¿quién sabe?", añade.

No existen registros de cuántas personas tratan de pasar a Panamá por este camino, menos de cuántas lo logran, regresan o, en el peor de los casos, desaparecen en el intento, pero de lo que sí están seguros los pobladores es que la mayoría de los que llegan a Acandí con ese propósito proviene del Perú y Ecuador.

"En sus países les dicen que la ruta es fácil", comenta un policía que no quiere ser identificado y que recuerda que a mediados de febrero interceptó a los peruanos Luis Vergaray y Eduardo Dorregaray, cuando llegaron a Acandí "con la clara intención de cruzar ilegalmente" a Panamá, pero "lo único que podemos hacer es advertirles de los peligros", comenta.

El alcalde nos informa que para saber de los desaparecidos hay que esperar las declaraciones que dentro del proceso de Justicia y Paz está dando 'El Alemán'. "Ya ha dado 22 coordenadas donde están enterradas 50 personas y esperamos que revele más", dice. Mientras tanto, continúan llegando esperanzados jóvenes que, como dice Gómez, "llegan llenos de ilusiones para parir desengaños".

CLAVES
Se desvanecen las esperanzas
1 La fiscal seccional de Acandí, la abogada Ana Elisa Hurtado, informó a El Comercio que el 15 de enero del 2007 se dictó resolución inhibitoria de la denuncia presentada por José Luis Rodríguez Lava sobre la desaparición de su hijo, José Luis Rodríguez Arizmendi, y Hugo Matheus del Castillo porque no hubo méritos para una investigación formal.
2 'René', el 'coyote' que al parecer contactó con los dos peruanos, desapareció de Acandí hace un año, cuando la policía empezó a capturar a los que trafican con personas en la frontera colombo-panameña.

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