LA ADOLESCENCIA ES UNA ETAPA DIFÍCIL. LOS PADRES DEJAN DE SER OBJETOS DE ADMIRACIÓN, LOS CHICOS ADQUIEREN NUEVOS INTERESES Y DESEAN EXPLORAR EL MUNDO, PERO NO TIENEN PERMISO PARA DECIDIR TODO. ES NECESARIO SER COMPRENSIVOS, NEGOCIAR LÍMITES Y LIBERTADES
Por Maritza Noriega
En una esquina, con 14 primaveras, rebeldía en la mirada y barritos en el rostro: "Adolescente volcánico". Y en la otra, pintando canas, carcomido por la preocupación y con un tremendo signo de interrogación en la frente: "Papá lo sabe todo". El contexto: un ring de box en casa. ¿La escena le parece familiar? Revisemos el caso.
Para empezar, aclaremos que no todas las adolescencias son tan turbulentas ni enfrentan a padres e hijos como enemigos, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos la tranquilidad de la familia se pone en jaque. Entre los motivos de conflicto destacan los cambios hormonales de los menores (ver recuadro), pero además el psicólogo y experto en comunicaciones Sandro Macassi, de Calandria, advierte: "Este es en un período de tránsito entre la seguridad paterna y la exploración social, sexual y emocional. Los adolescentes están en la búsqueda de su ubicación en el mundo, y para ello necesitan diferenciarse de unos modelos (sus padres) e identificarse con otros (los amigos), y esto evidentemente origina un quiebre, confusión en la familia y posibles peleas".
¿Y qué sucede con los padres? Ellos chocan contra una dura realidad: ya no pueden decidir por sus hijos, no comparten sus gustos y mucho menos sus secretos, a veces ni siquiera comprenden sus formas de comunicarse (chat, mensajes de texto, hi5). Y para remate: dejan de ser los héroes de sus hijos.
"Aquí se juega la capacidad de padres e hijos de tener una relación flexible para permitir esa definición de identidad, autonomía y, al mismo tiempo, establecer límites. Cabe anotar que por más que los adolescentes exijan libertad, en el fondo necesitan que la correa no sea tan larga, y eso es lo que hay que negociar. Si bien los adolescentes desean romper las normas, ser distintos y cuestionar, también necesitan un marco de valores claro dado por padres, al cual poder recurrir en el momento necesario", reflexiona el psicólogo Roberto Lerner.
HAY FAMILIAS Y FAMILIAS
En general, la forma en que los jóvenes asumen esta etapa va a depender de diferentes factores, como el tipo de relación construida con sus padres.
"Las familias disfunciona-les, en las que hay gritos, peleas, violencia, forman niños con baja autoestima que llegan a la adolescencia con muchas carencias e incluso establecen relaciones amicales perversas, y a veces repiten patrones familiares de dependencia en unos casos o de control en control o de renuncia a sí mismo".
De otro lado, hay familias que han construido relaciones más sanas, comunicativas, horizontales y positivas. Los jóvenes que provienen de estos hogares tienen mejores recursos para llevar una adolescencia sin problemas.
Asimismo, da muy buenos resultados llegar a acuerdos por medio de la negociación. Para Óscar Osorio, director de Life Coach Perú, los requisitos de esta negociación son: la apertura de opiniones, muy buen nivel de comunicación (sin ofensas ni intentos de quebrar los puntos de la otra parte) y la búsqueda de acuerdos en vez de culpables.
Por supuesto, no existe una fórmula mágica de crianza que nos asegure los resultados esperados (eso solo en las matemáticas). Incluso puede suceder que los padres sigan todos los pasos correctos, pero de pronto el entorno amical en que se desenvuelve el joven les juega una mala pasada. Sin embargo, usted puede confiar en que las buenas relaciones familiares elaboradas desde la niñez ayudan a la familia y logran que el adolescente adquiera seguridad y actúe responsablemente por considerarlo necesario y no por temor al castigo de sus padres.
HORMONAS EN JUEGO
Durante la adolescencia las hormonas sexuales hacen aparecer los caracteres sexuales secundarios: vello pubiano, acné, menstruación en las mujeres, etc.
Como indica el endocri- nólogo Jesús Rocca, de la clínica Ricardo Palma, "esto va acompañado por cambios psicológicos, también originados por las hormonas mencionadas. El que pueda tener un impacto positivo o negativo dependerá de la personalidad del niño, su autoestima y el apoyo de la familia. Los padres deben preparar a los niños para que los cambios les sean naturales, así como responder las preguntas que ellos tienen al respecto. Darles seguridad y reforzar su autoestima es muy importante".