PERDIDOS EN LA FRONTERA ENTRE COLOMBIA Y PANAMÁ
Por Silvia Mendoza Martínez
Hace casi cuatro años el tiempo se detuvo en la casa de los Rodríguez Arizmendi: el mayor de los tres hijos de la familia dejó de dar noticias de su periplo en la frontera colombo-panameña, adonde viajó con la ilusión de llegar a Estados Unidos.
José Luis "es un joven alegre, que cae bien a las personas", dice Ernestina Arizmendi, quien pese al tiempo transcurrido no ha perdido la esperanza de volver a ver a su primogénito de vuelta en el hogar. "Mi corazón de madre me dice que está vivo, siento que se ha quedado en Colombia", asegura.
Pero ni su esperanza ni la determinación de su esposo, José Rodríguez Lava, de buscar a José Luis han abonado el esperado regreso. Hasta ahora poco se sabe del joven, ya de 31 años, que a fines de setiembre del 2004 se animó a partir hacia Bogotá junto a Hugo Matheus del Castillo --también desaparecido desde esa fecha-- con la determinación de cruzar la frontera con Panamá y recorrer toda Centroamérica para ingresar a Estados Unidos, donde --pensó-- tendría las oportunidades laborales que en su país no se le presentaron.
Aunque la partida de su hijo no le pareció una buena decisión, José Rodríguez Lava accedió a financiar el viaje. "Me pidió que por favor lo apoyara. Primero intentamos sacar la visa (para EE.UU.) pero después de que nos estafaron accedimos a apoyar su plan", nos comenta. Según sus cálculos, su hijo partió con 1.500 dólares.
LA PEOR RUTA POSIBLE
Según cuentan los esposos Rodríguez Arizmendi, José Luis se animó a hacer la ruta vía Colombia porque "Matheus lo animó. Le contó que ya conocía (la ruta) y que él iba a regresar a Estados Unidos por ahí". Según el testimonio, Matheus del Castillo es un inmigrante ilegal que fue deportado de EE.UU., --donde aún vive su familia-- que tenía la intención de regresar. Sin saberlo, José Luis se dejó guiar hasta una peligrosa aventura.
En su desesperación por no tener noticias, los esposos Rodríguez Arizmendi asistieron en varias oportunidades ante la Subsecretaría de Comunidades Peruanas en el Exterior de la cancillería para denunciar la desaparición de su hijo, pero fueron rechazados porque les dijeron que solo aceptaban denuncias de personas con más de un año de desaparecidas.
José Cossío, funcionario de la Subsecretaría de Comunidades Peruanas en el Exterior, explica que si bien no se ha podido dar una solución, pues no se ha localizado a la persona, la cancillería sí ha hecho todo lo que estaba a su alcance. Deplora si, en algún momento, la pareja recibió un mal trato. Dijo que este podría haberse producido por la sobrecarga que enfrenta la dependencia debido al crecimiento exponencial de la inmigración, la que no ha sido acompañada con una contraparte presupuestal.
Aún así, considera que se agotaron todas las vías para ubicar a José Luis y a Hugo, pese a que los jóvenes emprendieron una ruta poco usual y muy arriesgada. La respuesta que han obtenido de las autoridades colombianas es que solo registran el ingreso al país, pero no su salida.
MAÑANA
Lea en la sección Mundo los detalles de la desesperada búsqueda de José Rodríguez Lava para hallar a su hijo en la peligrosa frontera de Panamá y Colombia.