Por: Juan Paredes Castro |
El ministro José Antonio Chang viene actuando como el viejo gerente general de una empresa: le gusta estar en operaciones al mismo tiempo que pretende ocuparse del horizonte.
Esta doble función, en tiempos modernos de gestión y en una personalidad ejecutiva como él, podría entrañar un serio riesgo de mando vertical, que es lo que justamente argumentan muchos de sus críticos.
Sin embargo, confiados en que Chang no pierda el horizonte del cambio drástico que impulsa en la educación peruana, comprendemos su decisión de no delegar por ahora el liderazgo de las medidas destinadas a garantizar la calidad de los cuadros docentes y consiguientemente la calidad de los contenidos impartidos por estos y sus resultados en los propios educandos.
Chang quiere estar detrás de cada tuerca y tornillo en este tema. No quiere dejar esta tarea a algún viceministro aprista ni a una comisión burocrática de "alto nivel". Pero sobre todo desea cuidar la correspondencia entre fines y medios.
Precisamente en función de esta correspondencia, como el dos más dos igual a cuatro, no podría pensarse en dar un vuelco radical en la formación presente y futura de los maestros si a los directores de facultades de Educación de universidades e institutos superiores no se les mueve una pestaña y si no se interrumpe temporalmente la creación de otras nuevas y se prohíbe la admisión de nuevos postulantes en la carrera.
Contra todos sus críticos, entre los que hay respetables maestros que creen, sin duda, que hay otras maneras de hacer las cosas, Chang está cerrando el cerco de la ineficiencia que rodea la formación de los maestros. Quizás ello sea demasiado duro y sorprendente para quienes tienen proyectadas ciertas inversiones rentables en el campo educativo.
Pero no se trata de que Chang cierre el círculo de la ineficiencia. Se espera que sepa también abrir el de la eficiencia. Ese será el momento en que tendrá que ocuparse solo del horizonte y dejar el campo operativo en un ejecutivo capaz como él.
Llegará el tiempo oportuno en que la noticia ya no será la evaluación del alumno ni del docente ni de esta o aquella facultad de Educación. La noticia será la evaluación de lo que se atrevió a hacer Chang en y con la carrera docente y por la educación peruana. Y ojalá con una estadística distinta y superior. Ahí se habrá cerrado, entonces, otro círculo.