Economista español explica que el crecimiento económico de su país se debe a que se aceptó la apertura económica con todas sus consecuencias
Por Carlos Novoa Shuña
Juan Velarde Fuertes es uno de los economistas más lúcidos y respetados de España. Además, es uno de los miembros del Tribunal de Cuentas, un órgano equivalente a la contraloría, y que se encarga del control externo. Velarde estuvo en Lima para una serie de reuniones de trabajo y se dio tiempo para hablar con El Comercio sobre los métodos de control del presupuesto en España e hizo un análisis del panorama económico mundial. El economista también expresó su confianza en el crecimiento del Perú.
¿Qué función tiene el Tribunal de Cuentas?
Analiza si se han movido las cosas de acuerdo con el presupuesto. El sector público ha cambiado mucho, nosotros hemos visto que se debe introducir no solo elementos de economía general, sino de la seguridad social y de las empresas públicas. Principalmente se trata de saber cómo está funcionando el sector público con respecto de sus cuentas.
Uno de los principales problemas que se presentan en América Latina es la corrupción. ¿Cómo manejar el tema de controlar el gasto público en este escenario?
En el caso de España, el Tribunal de Cuentas es muy vigilante. Cuando encuentra algo extraño, lo pasa a los tribunales ordinarios. Nosotros analizamos a qué se asignan los fondos. Por ejemplo, cuando alguien asigna fondos a algo que no corresponde, se cuestiona por qué no se utilizaron los recursos para lo que sí se había asignado. Hasta allí llegamos. No nos ocupamos de la responsabilidad penal.
¿Tienen algún tipo de presión en su accionar?
La verdad es que no hemos tenido una presión fuerte porque el tribunal ve temas netamente técnicos. Casi todo lo aprobamos unánimemente, a veces por un escrúpulo técnico hay una discrepancia, pero allí nomás.
¿En qué lugar se encuentra, económicamente hablando, España en este momento?
En este momento, España tiene una renta por habitante mayor que Italia y Canadá. España es una potencia económica media, una economía desarrollada. En el índice de desarrollo humano que hace el PNUD, de los 177 países estamos en el puesto 13 en el mundo. Alemania está por debajo de nosotros, aunque en el PBI está por encima. En el índice de Gini, de distribución de la renta, estamos exactamente igual que Francia. Estamos entre los siete países (G7) que controlan dos tercios del producto bruto interno mundial. EE.UU., Japón, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y España.
¿Cómo empieza el cambio económico en España?
El cambio se da desde 1959 hasta ahora, el PBI se multiplicó por ocho. El crecimiento se debe a que se aceptó la apertura con todas sus consecuencias. La apertura fue entrar en el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, por sus siglas en inglés), pedir conversaciones en acuerdos preferenciales, etc. En 1985 España entró a la Unión Europea y en 1999 se entró a la Eurozona. La economía española era cerrada y al abrirse permitió su crecimiento. Se trata de un gran cambio, porque ahora los temas monetarios se deciden en Fráncfort, es decir el tipo de cambio, y todo eso se dicta desde una instancia supranacional. Al aceptar el euro se renunció a toda autoridad monetaria. Eso naturalmente repercutió en los españoles que se acostumbraron al cambio, pero ahora los precios de las cosas son similares a los de la Unión Europea en general.
¿Cómo ve la situación de América Latina de cara al futuro?
Hay países que arrancan con ventaja: son aquellos que ya han entrado en esta carrera del todo. Aquí están Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. Después están los países que se han atrevido a tener una base adecuada para eso. Aquí vemos el mundo de Asia del Pacífico e Índico y por otra parte el mundo iberoamericano, incluido Brasil, con su gran industria. Los japoneses, los coreanos, los malasios han salido adelante con muchas dificultades y no hay motivo para que los peruanos dejen de hacerlo ahora. El Perú está en el buen camino. Luego tenemos a los perdedores; en primer lugar a los pobres de África y los países del Medio Oriente que, con excepción de Israel, son un caos absoluto. Para lograr desarrollo económico y apertura de mercados hay que hacer tres cosas: tener una población económicamente activa preparada, energía barata y de calidad, y promover la infraestructura.
¿Y concretamente qué se necesita para salir adelante económicamente como lo hizo España?
Cuatro cosas fundamentalmente. Primero inversión en educación, pero de verdad, seriamente como lo hizo Irlanda. Segundo, un orden fiscal adecuado. En España la gente reniega el día que hace su declaración a la renta, pero sabe que habrá servicios básicos para todos. Tercero, eliminar en lo posible los nacionalismos económicos y abrirse a la economía mundial. Cuarto, promover la libertad económica en dos facetas: Una la seguridad jurídica, es decir saber que las cartas sobre la mesa están claras y, luego, la lucha contra la corrupción.
El euro es una moneda fuerte actualmente. Pero, ¿por qué el dólar ha bajado tanto?
Básicamente porque Estados Unidos no exporta y compensa su economía con activos. Es decir, EE.UU. tiene una economía muy nacionalista, en la que es difícil pensar en que se vendan las grandes empresas a extranjeros, pero en algunos casos lo han hecho. Entonces, es mejor poner más dólares alrededor del mundo y de esa manera compensar el asunto. Y, como sabemos, a mayor cantidad de dinero en el mercado, el precio baja.
¿Cómo analiza la actualidad económica teniendo a la China como una de sus principales protagonistas?
Estoy preocupado por China por la situación financiera básica y porque este recalentamiento económico se da en el mayor acreedor de dólares del mundo. Esa masa de dólares en una economía enloquecida es peligrosa. En la China faltan especialistas. Los que tienen ya están empleados. Además, la China necesita una reconversión industrial muy importante. Es decir, no solo deben vender juguetes --en sentido figurado--, sino deben empezar a vender tecnología, tener una industrialización de alto nivel. Un poco como lo que está haciendo la India, que tiene mayor contacto con la tecnología, debido, tal vez, a su orden y disciplina, producto de su histórico acercamiento a Inglaterra.