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Especial RAÚL CASTRO, EL REFORMADOR Con un mes en el gobierno, Raúl Castro ha levantado una serie de restricciones. Sin embargo, muchos productos son inalcanzables para los magros sueldos que reciben los cubanos

Los cambios superficiales de Cuba

LA HABANA [EL COMERCIO/AGENCIAS]. Con solo un mes en el poder, Raúl Castro quiere pasar a la historia como el reformador de la economía cubana. En una rápida sucesión de decretos, el hermano del histórico líder de la revolución puso fin la semana pasada a algunas restricciones que no eran bien vistas por la población.

Así, levantó la prohibición a la compra de electrodomésticos, incluidos hornos microondas y computadoras, autorizó al ciudadano común el ingreso a los sitios turísticos que les estaban vedados y declaró el acceso a un teléfono celular propio.

Otras medidas podrían avecinarse. Hay rumores de que el Gobierno podría aligerar las restricciones a los viajes y tolerar la libre empresa, o que incluso aumentaría la creación de pequeños negocios particulares. Esto sumado a las expectativas de un ajuste en el sistema de doble moneda: los pesos convertibles, conocidos como CUC, y cuyo valor es 24 veces el del peso cubano.

Al eliminar medidas que el cubano ordinario detesta, Raúl Castro podría aplacar los pedidos de cambios económicos y políticos más profundos en el sistema comunista de un solo partido. Al mismo tiempo, la aplicación de reformas menores podría estimular las esperanzas de cambios más grandes.

Sin embargo, todo parecería más un espejismo que una real voluntad de cambios. De acuerdo con este paquete económico, los nuevos productos estarán al alcance de la población solo en CUC, cuando la mayoría recibe su sueldo en pesos cubanos, el cual equivale a solo 19,50 dólares al mes.

MEDIDAS COSMÉTICAS
Cuba dista todavía de ser el paraíso de los compradores. Aunque muchos en la isla reciben dólares gracias a los empleos en el sector turístico o de parientes en el extranjero, sobre todo de Estados Unidos, el cubano promedio necesitaría trabajar cinco meses para comprar uno de los reproductores de DVD más baratos que ahora se ofrecen en el mercado.

"Estas medidas que permiten a los cubanos comprar aparatos de DVD y cualquier otra cosa son solo para entretener a la gente", dijo Maité Moll, una ingeniera de 45 años que trabaja para el Gobierno. "En realidad no son importantes porque no resuelven nada".

Algunos cubanos temen que incluso los cambios menores ya adoptados provocarán tensiones sociales y caldearán el resentimiento entre quienes ganan salarios del Gobierno y quienes tienen acceso a los dólares.

"Ahora podemos ir a los hoteles. ¡Qué bueno! ¿Pero con qué dinero? No con mi sueldo", expresó Silvita, una doctora de 42 años que, como la mayoría de los cubanos, no quiso dar su apellido al hablar con periodistas extranjeros. "Si no le dan más valor al peso y se hace la moneda única, yo creo que esta medida es peor, porque nos damos más cuenta todavía de que nuestro salario no tiene ningún valor".

Raúl Castro ha dicho que está de acuerdo en que el sistema de dos monedas debe ser modificado, pero sabe que hacerlo no será sencillo. Algunos economistas señalan que un primer paso podría ser vender bienes y servicios en pesos, no en CUC. "Eso aumentará la demanda y aumentará su valor", comentó Arch Ritter, experto en la economía cubana de la Universidad Carleton de Ottawa, Canadá. "Si uno solo puede comprar estas cosas con CUC, estas reformas no servirán de mucho".

MÁS CAMBIOS
El sector alimenticio podría tener un cambio profundo con otra iniciativa promovida esta semana. El Gobierno está prestando tierras improductivas del Estado a productores agrícolas y cooperativas del sector privado para cultivos comerciales de café y tabaco, al tiempo que les paga más por alimentos básicos como leche, carne y papas. Con el tiempo, esto podría reducir la escasez crónica de alimentos.

Aunque los cambios recientes están muy lejos de ser una perestroika o una glasnost que modificaron la vida en la otrora Unión Soviética, se han visto intenciones de avance hacia una libertad mayor entre los intelectuales cubanos.

Raúl Castro presidió esta semana el VII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), en una reunión en que se planteó un debate más abierto en torno a los mecanismos de control y de censura.

MÁS DATOS
Sin comentarios
Aunque Raúl Castro dijo que toda acción le sería consultada a su hermano Fidel, este no se ha pronunciado en sus artículos que publica en "Granma".

Postura 'fidelista'
Durante su gobierno, Fidel Castro siempre dijo que cualquier cambio para la libertad económica generaría "nuevos ricos".

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