La familia Furukawa empezó con vidrios y hoy maneja cuatro líneas que incluyen aluminios, espejos y tableros de mesa
Por Mayra Castillo
La palabra japonesa 'gambatte' significa "Haz tu mejor esfuerzo". Pero, para los cientos de trabajadores de la Corporación Furukawa es, además, un grito de batalla. Porque con esa palabra Mitsuyoshi Furukawa comenzó hace 58 años a vender vidrio en un local de 120 m2 en la Av. 28 de Julio en La Victoria. Con esa palabra se abrió paso al llegar desde Japón a Lima, en 1932, al lado de su esposa Irma. Con esa palabra empezó como empleado de una vidriería y, luego de ser un vendedor ambulante de vidrios, abrió su negocio en un distrito que empezaba a ser el centro de negocios de los nuevos limeños (y nuevos peruanos como él).
"Cuando ingresé a la empresa, en 1972, la empresa era solo familiar y no había tecnificación. Padre e hijos hacían casi todo: comprar, vender, atender, sacar cuentas, despachar, ver almacenes...", recuerda Juan Yoshikaya, yerno del difunto fundador y actual gerente general de la corporación. Pero crecer supuso delegar y así empezó el progresivo avance de esta familia en el rubro de vidrios y cristales.
Para mayor claridad, la historia de la compañía podría dividirse en décadas. En los años 50, los Furukawa eran distribuidores de vidrios nacionales y su empeño se concentró en ofrecer un servicio diferente, basado en el cumplimiento de los plazos acordados y un trato casi familiar con sus empleados.
En la década del 70 ampliaron la oferta con productos importados que les ofrecían mayor margen de ganancia y, recién casi al término de esa década, Furukawa tuvo que replantear su gestión abrumado por el crecimiento. "El señor Mitsuyoshi no era un jefe, sino más bien una especie de maestro, que trataba de enseñar con el ejemplo y, felizmente, no se opuso a los cambios", afirma Yoshikaya. En esta etapa los cinco hijos delegan las funciones más operativas y se concentran en la administración.
Luego se opta por la industrialización, creando una planta procesadora de vidrios templados y de acero y, en los años 90 viene la profesionalización y la obtención de la certificación ISO 9001. "Con la llegada del milenio, Furukawa traspasó las fronteras y, desde el 2002, empezamos a exportar a Sudamérica y Centroamérica", agrega Yoshikaya. Actualmente, el 10% de la producción va al exterior.
La oferta de vidrios se amplió a toda una gran variedad (desde templados hasta cristales curvos) y espejos, pero también a estructuras de acero y tableros de mesa. Con la preocupación por el medio ambiente y los ruidos, los vidrios deben contemplar innovaciones en tecnología. Según las proyecciones de la compañía, entre el 2006 y el 2008 la empresa crecerá un 84% con respecto al 2005. "En los años 80 crecimos porque bajamos costos con nuestra producción, pero ahora estamos ampliando el mercado", explica. Para darse una idea, basta decir que Furukawa vende, al mes, un promedio de 3 mil toneladas de vidrio.
"Las empresas suelen empezar en la informalidad, pero seguir en eso no permite crecer", explica Yoshikaya, como para no dudar de que la Corporación Furukawa fue una pyme alguna vez. Solo la decisión del fundador permitió que ahora sean líderes con más del 30% de participación del mercado .
LAS CLAVES
4Cultivar el respeto y la humildad entre trabajadores. Cada empleado conoce sus fortalezas y limitaciones, y siendo consciente de eso debe pedir ayuda y consejo cuando lo necesite.
4Credibilidad. Cumplir solo con los pedidos y entregas en la fecha prometida. Si no se puede, no comprometerse y mantener la palabra.
4Capacitación y reuniones de mejora. Por costumbre, una vez a la semana reunimos a grupos de trabajadores para exponer nuevos problemas y hallar mejores soluciones.
4Variedad de clientes. Los clientes de Furukawa van desde distribuidores mayoristas hasta constructoras y arquitectos.