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COMENCEMOS A LEER

El premio a la constancia

Imaginemos por un momento que las cosas que conocemos, las plantas, los animales y hasta las piedras, no han sido producto de una evolución natural sino que han sido diseñadas en un taller. Más bien en un gran complejo de diseñadores claramente estratificado donde los más viejos y experimentados trazan líneas para inventar planetas y los más jóvenes se dedican a la creación de insectos y otras minucias. Es aquí donde se ubica Odaer, un joven diseñador con un gran sueño: crear un insecto tan hermoso que sea como una flor en movimiento, tan bello que justifique toda una existencia en solo un instante. Sin embargo, las cosas no se le presentarán tan fáciles, tendrá que aprender que nunca se obtiene nada de valor cuando se espera sentado la llegada de una idealizada inspiración, que todo implica un gran esfuerzo y que los muchos momentos de frustración aportan también con sus lágrimas al éxito futuro. Y, como si fuese poco, tendrá que luchar también con el miedo de los más viejos a que les muevan el piso, a que les rompan los cómodos esquemas en los que han acomodado ya sus amplias posaderas. Un maravilloso álbum ilustrado que nos cuenta sobre la importancia de persistir en nuestros sueños. Las mariposas no pesan casi nada. Son leves. Son apenas como el pestañeo de la luz del sol, como si al sol le picaran los ojos y parpadeara rojo o amarillo. Como las hay de tantos colores, se podría pensar también que son estornudos del arco iris o pedacitos que se le desprenden cuando el arco no queda completo. Hace mucho tiempo, las mariposas no existían.

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