LOS COLORES Póngale en práctica
ES HORA DE OLVIDARSE DE LOS MARRONES, DEL DELINEADOR LÍQUIDO Y DE LOS BRILLOS Y NACARADOS EN LOS COSMÉTICOS
Hace unos días escuché decir a un chico que el tocador era un altar para la mentira, porque el maquillaje corregía todas esas imperfecciones que las mujeres querían ocultar. Nada más injusto que una afirmación así, pues desde siempre los pigmentos, cremas y demás artilugios cosméticos nos han servido de aliados para realzar la belleza. Ni qué decir cuando pasan los años, por eso aquí les damos esos datitos que nunca están de más, sobre todo cuando se pasan los 40.
PREPARAR LA PIEL:
El maquillador Franklin Reaño, estilista de la firma Avon, recomienda:
PASO A PASO:
1 Hacer una buena limpieza de la piel, recurriendo a la loción tónica. "Es fundamental, porque el jabón no llega a limpiar la piel de todas sus impurezas, algo que sí logra esta loción", refiere Reaño.
2 Usar una crema humectante con bloqueador.
3 Aplicar crema de párpados para que al poner el corrector no se acentúen las líneas de expresión.
4 Aplicar el corrector (claro) en el párpado inferior y superior, y difuminarlo con la yema del anular, esto evitará que se formen grumos, por eso olvídese de las motas.
Luego, para afinar --si su rostro lo requiere-- aplique el corrector (oscuro) en la parte baja del mentón y en las aletas de la nariz. Difuminarlo.
5 Usar una base de acuerdo con el tipo de piel.
EL MAQUILLAJE:
La primera recomendación del experto para las chicas mayores de 40, es olvidarse de los cosméticos nacarados y brillos. "Estos suelen resaltar las líneas de expresión y las arrugas, las marcan, por ello se prefieren, a partir de esta edad, los colores mates, a menos que haya una excepción y la piel esté muy bien cuidada", dice Reaño.
Hoy en día el truco para que la piel luzca más natural, aun cuando está maquillada, es dejar que la base sea absorbida por la piel durante unos 20 minutos, antes de aplicarle el polvo. Mientras tanto, puede avanzar con los ojos. Al margen del color de sombra que se aplique, olvídese del clásico color marrón, emplee un tono luminoso (sin brillo) en la parte más alta del párpado (desde donde se forma en ángulo).
Al optar por el delineado, prefiera los colores vino, lilas o púrpura o algún otro que haga contraste, pero no el negro o marrón en líquido. "Estos opacan la piel y envejecen", dice el estilista. Aunque el rimel puede cambiar toda una expresión para mejor, también puede echarla a perder si lo aplica en las pestañas bajas. A partir de los 40 esto hace resaltar las bolsas y ojeras, así que mejor esmérese por levantar la mirada.
Si no conoce la manera adecuada de aplicar el rubor, tome como referencia esto: sonría y ahí donde se le forma una manzanita, aplique el color, ni debajo ni sobre ella, en el mismo nivel de los pómulos. "Las mujeres se lo aplican también en el mentón y la frente, pero es un error, porque la idea es resaltar los pómulos, no otros puntos de la cara", explica el maquillador.
Recién, luego de todo este proceso, aplíquese el polvo. El truco mejor guardado es que lo haga con la yema de los dedos, pues esto permite que penetre mejor en la piel y logra un acabado más natural y menos recargado.
La elección de la base
Las de mousse son ideales para pieles grasosas, pues controlan la sudoración.
Las de crema, que por lo general contienen crema humectante, son especiales para pieles secas.
Las líquidas normalmente son más ligeras para pieles muy grasosas o que conviven en climas muy cálidos.
Y las de barra suelen emplearse en pieles mixtas.
En el caso de la base en polvo, prefiera las traslúcidas antes que las compactas, pues las primeras son partículas mil veces más trituradas, por tanto penetran más en la piel.
Para la elección del color, no lo pruebe en la muñeca, sino directamente en el rostro, y verifique que no haya diferencia del tono con el de su escote.