Por Paulo Coelho. Escritor
En esta ocasión, el título de la columna no es el más adecuado. Como en el primer artículo de la serie dije que me negaba a escribir personalmente sobre las razones por las que los hombres aman a las mujeres (sería considerado un escritor sudamericano machista, que desprecia los movimientos de liberación del sexo opuesto), una lectora llamada Julia resolvió hacerlo por mí. Tenemos, por tanto, la versión femenina de por qué nosotros amamos a las mujeres. Está claro que no estoy de acuerdo con todo, pero esta es una tribuna (relativamente) libre. Leamos lo que Julia tiene que contarnos:
--Los hombres aman a las mujeres porque aún se creen adolescentes incluso después de envejecer.
--Porque sonríen al ver un niño.
--Porque caminan erguidas, mirando siempre al frente, y jamás se vuelven para agradecer o devolver la sonrisa y el saludo que les dedicamos mientras pasan.
--Porque en la cama son osadas, y no por una naturaleza perversa, sino porque quieren agradar.
--Porque hacen lo que haga falta para que la casa esté arreglada y perfecta, y jamás esperan reconocimiento por el trabajo realizado.
--Porque no leen revistas pornográficas.
--Porque se sacrifican sin quejarse en nombre de la belleza ideal enfrentando depilatorios, inyecciones de toxina botulímica y el gimnasio.
--Porque prefieren comer ensaladas.
--Porque dibujan y pintan su cara con la misma concentración de un Miguel Ángel trabajando en la Capilla Sixtina.
--Porque, si quieren saber algo sobre su apariencia, buscan a otras mujeres, sin incomodar a los hombres con estas preguntas.
--Porque son compasivas, y dicen "te quiero" justo cuando empiezan a quererlos menos, para compensar lo que sienten y notan.
--Porque escriben novelas de amor.
--Porque mientras los ejércitos invaden otros países, ellas se mantienen firmes en su guerra privada e inexplicable para acabar con todas las cucarachas del mundo.
--Porque se derriten al escuchar a los Rolling Stones cantando "Angie".
--Porque son capaces de ir a trabajar vestidas como hombres, con chaqueta y pantalón --trajes pequeños y delicados--, mientras que ningún hombre se atrevió jamás a hacer algo parecido llevando faldas.
--Porque en las películas ellas nunca se duchan antes de hacer el amor.
--Porque siempre consiguen encontrarle un defecto convincente a la mujer de la que decimos que es guapa, de manera que nos dejan inseguros en relación a nuestros propios gustos.
--Porque se toman realmente en serio todo lo que sucede en las vidas privadas de los famosos.
--Porque consiguen fingir orgasmos con la misma calidad artística de la estrella de cine más famosa y con mayor talento.
--Porque les encantan los cocteles exóticos de colores y con adornos delicados, mientras los hombres toman su whisky de siempre.
Y yo añado: nosotros, los hombres, las amamos porque son mujeres. Así de fácil.
(c) Traducción del portugués: Diego Chozas Ruiz-Belloso.