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Entrevista EVELYN JABILES

"Yo a mis jefes los volvía locos"

Han pasado 30 años y su récord en salto alto permanece imbatible. Su vida deportiva ha marcado la laboral. Así aprendió a sudarla. El mercado local le quedó chico, ella brilla en México

Por Antonio Orjeda

Terminó el colegio siendo la mejor de Sudamérica en salto alto. Partió a la Universidad de Utah para estudiar Márketing. En realidad, lo que la atraía de esa casa de estudios era su entrenador (el mismo del equipo olímpico de EE.UU.). Este la defraudó. Año y medio después, ella partió a San Diego. Sí, en busca de otra universidad con entrenador top. Hacerlo, sin embargo, implicaba perder su beca deportiva. Pidió apoyo a sus padres y ellos se lo dieron. Así, Evelyn Jabiles se hizo profesional. El deporte quedó en la ruta. Evelyn saltó al mundo laboral. Saltó alto. Hoy lidera en México la filial de una de las mayores investigadoras de mercados del planeta. En ese rubro, aquí se mueven US$20 millones al año. Allá, US$400 millones. No, pues, Evelyn no ha dejado de competir.

¿Qué pasó el 18 de octubre de 1977?
(Ríe)... Competí en los Juegos Bolivarianos, en La Paz, y pese a que yo pintaba para el tercer lugar, gané la medalla de oro en salto alto. Salió la garra e hice el récord bolivariano, el récord su-damericano de menores y, con un solo salto, el récord nacional de salto alto en las tres categorías: menores, juveniles y mayores.

Saltó 1,73 metros. Su récord nacional se mantuvo vigente ¡25 años!
El de mayores, porque el de menores y juveniles lo sigo teniendo.

¿Cuánto ha marcado el deporte su formación posterior?
Lo marcó todo. Lo que viví en esa época: la disciplina, el esfuerzo, el ponerte una meta e ir a ella --ese enfoque directo hacia un objetivo--, ha marcado toda mi vida.

¿Qué edad tenía cuando estableció el récord?
Dieciséis años.

¿De qué se tuvo que privar para alcanzar su cometido?
Mira, yo no sentía que me privaba de nada. Mis papás decían: se está privando, no va a fiestas, que esto, que lo otro... Yo entrenaba durísimo, y siempre fui buena alumna, así que nunca tuve problemas en la escuela cuando me tuve que ausentar para ir a las competencias internacionales.

¿Qué es "entrenar durísimo"?
En época normal: dos, tres horas de entrenamiento de lunes a sábado; y, en verano, en la mañana y en la tarde. Nos íbamos a subir los cerros de Lomo de Corvina (cerros de arena)... Recuerdo que la primera vez fuimos dos compañeros hombres y yo. El 'coach' nos dijo: tienen que subir hasta llegar a ver el otro lado y de ahí tienen que bajar corriendo. Gritábamos durante la subida.

¿Qué gritaban?
¡Gritábamos de dolor! La primera vez, subir y bajar me tomó 45 minutos. Pero, al final del verano, yo subía y bajaba en 11 minutos.

A nadie, entonces, debió sorprender que pocos años después de haber entrado a trabajar a Deter Perú --hoy Procter & Gamble-- fuese promovida a un mercado gigantescamente mayor: el mexicano.
La verdad, es que no. Yo regresé al Perú (de la U. de San Diego) y directo entré a Deter, al área de investigación de mercados y, al cuarto año... bueno, es que también llega un momento en el que una, para seguir creciendo, tiene que tratar de salir, ¿no? Yo tenía que buscar nuevos horizontes.

Su formación atlética, la de tratar de superar una nueva valla, se plasmó en su vida laboral.
Yo creo que sí, porque yo a mis jefes los volvía locos. Era una de-sesperada: la primera vez que me ascendieron --al año, que era lo usual si tú te manejabas bien--, yo ya les estaba preguntando cuánto tiempo tenía que pasar para la siguiente promoción... Ahora, con los años, cuando veo a los chavos que trabajan conmigo en Synovate, en México, me veo en ellos. Jovencitos. Impetuosos. Entonces no te das cuenta de que seis meses, un año en tu carrera profesional, no hacen ninguna diferencia. Pero, en ese momento, tú necesitas sentir la adrenalina, el reconocimiento; quieres subir rápido, ¡te quieres comer el mundo!

Competencia, tema delicado, pues en la búsqueda por alcanzar la meta muchas veces se apela a las zancadillas...
Mira, en Procter & Gamble, pese a ser un ambiente de 'high performance' (alto rendimiento), con gente brillante --la mejor--, si bien hay competencia, esta es sana. Es un ambiente sano, en el que no por ser mujer te vas a sentir discriminada. Ahí tú puedes ser mujer y tener éxito.

Sin embargo, altas ejecutivas de transnacionales coinciden en señalar que si bien ahora la mujer puede ascender lo mismo que un hombre, a diferencia de estos, ustedes tienen que demostrar más logros que ellos para lograr un ascenso.
Es así. Y si tú tienes empuje, carácter, liderazgo --que en el caso del hombre, es lo esperado-- y eres mujer, hasta te pueden tildar de no ser femenina, de ser una berrinchuda...

Ese debió ser su caso.
Yo tuve una carrera muy sana. Yo escogí el área de investigación de mercados y, en Procter, esa área es más tranquila, no está en la línea del 'rat race' (carrera de ratas), que es la línea de ascenso: mucho más exigente y demandante. Yo quería tener una familia, y opté por el balance. Siempre me he enorgullecido de ello.

¿Cómo lo hizo?
Todos los extremos son malos: tú no puedes trabajar 24 horas. Yo tuve mis tres hijos y, en los 18 años que estuve ahí, yo puedo contar con los dedos de mis manos las veces que me quedé en Procter los fines de semana. Todo puede esperar hasta mañana. Mira, ahora estoy en Synovate, soy la directora general y soy la primera que se va de la oficina. Y no veo con mucho respeto al que se queda hasta las 11 de la noche. Eso es más bien una señal de que algo está mal: si una persona tiene que trasnochar trabajando es porque o no sabe priorizar o porque la carga laboral no está pareja. Yo no espero que nadie trabaje a ese ritmo: no es sano.

Podrá ser muy competitiva en el ámbito profesional, pero ante todo está su familia.
Por supuesto.

Después de 18 años dejó Procter & Gamble, trabajó como consultora independiente hasta que una empresa cazatalentos la identificó como la profesional ideal para crear y dirigir la sede de Synovate en México. ¿Qué se siente?
Yo estaba muy cómoda haciendo mis consultorías, manejando mis horas, haciendo muy buen dinero, ¡llevando a mis chavos adonde jamás antes yo misma los había podido llevar: a la escuela, a la clase de karate, a todo ese tipo de cosas! Y me llamó la 'head hunter' (cazatalentos). ¡Te sientes halagada! Y dije: vamos a escuchar... Yo no tenía idea de qué era Synovate. Fui sin ningún interés, sin ninguna expectativa; y cuando conocí a la gente, me invitaron a la sede en Chicago, me presentaron una serie de habilidades que tiene la empresa, quedé impresionada.

Como especialista en investigación de mercados y como peruana que radica fuera hace 20 años, ¿cómo ve al país?
Veo un Perú rejuvenecido, con perspectivas, ¡me da gusto! Nunca me he desconectado del Perú: acá está mi familia, me encanta venir y a mi esposo y a mis hijos, que son mexicanos, también. Pero han sido muchos años de venir y ver la situación mala, la situación difícil. Ahora, es un gusto.

Tiene tres hijos y para usted ha sido vital la formación deportiva. ¿Les ha inculcado la práctica de algún deporte?
He tratado, pero en ese aspecto ellos son más parecidos a su padre. Uno tiene que dejarlos ser lo que son.

Sus papás hicieron lo mismo con usted.
Mis padres siempre me apoyaron. De mis hermanos, yo soy la única deportista.

Entonces usted está aplicando lo mismo que vivió en casa.
Mi papá me apoyó muchísimo. Aunque hubo momentos de tensión, en los que incluso tuve que pedirle que se retirase porque yo llegaba a entrenar y él se paraba junto al parante donde yo saltaba. "Pa', por favor, siéntate en la tribuna". Recuerdo que me dejó de hablar cuatro días.

Claro, llega un momento en el que uno, para ser uno mismo, tiene que 'matar' a sus padres.
Ellos siempre me apoyaron, muchísimo, pero (los padres) tienen que hacerlo de una manera que no invada tu espacio, para también dejar que tú te puedas desarrollar... En mi caso, ellos siempre han estado ahí cuando yo los he necesitado. Ellos siempre han sido extraordinarios.

La pregunta obvia es: viviendo fuera hace 20 años, ¿qué es lo que más extraña del Perú?
Todo.

LA FICHA
Nombre: Evelyn Esther Jabiles Parnes.
Colegio: León Pinelo.
Estudios: Hizo dos años de Administración en la Católica, partió a EE.UU. e hizo un año y medio de Márketing en la Universidad de Utah. De ahí se pasó a la U. de San Diego, donde concluyó las dos carreras.
Edad: 47 años.
Cargo: Directora general de Synovate México.

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