Hasta hace siete años existían once depósitos de plomo en el Callao al aire libre, nueve de ellos fueron clausurados por no contar con las medidas de seguridad necesarias y hoy solo quedan dos. Uno de ellos está a un lado del colegio estatal María Reiche, situado en la zona de Puerto Nuevo, en el Callao.
Este barrio marginal, de acuerdo con diversos informes de salubridad dados a conocer desde 1999, es una de los más contaminados por la inhalación y contacto directo con plomo, lo que afecta, principalmente, a los niños. Desde entonces, la situación no parece haber cambiado mucho.
Ayer la defensora del Pueblo, Beatriz Merino, sostuvo que el problema persiste, pues los niños y adultos que habitan en zonas cercanas al puerto y a los almacenes de concentrados de minerales siguen siendo las grandes víctimas, no obstante que ha pasado casi una década de haberse hecho pública la denuncia sobre el grave problema de intoxicación por plomo.
Tras recorrer las instalaciones del colegio María Reiche, Merino señaló que esta grave situación puede comprobarse al examinar el bajo rendimiento escolar de los estudiantes y las serias dificultades que tienen para el aprendizaje.
"Desde 1999, el Estado Peruano y sus autoridades tienen conocimiento de que los pobladores de San Juan Bosco, Santa Marina Sur, Santa Marina Norte, Puerto Nuevo, Barrio Fiscal 1 y 2, Centenario, Ciudadela Chalaca, Barrio Frigorífico y Chacarita, del Callao, no gozan del derecho a un ambiente adecuado y, por lo tanto, ni del derecho a la salud", dijo.
Añadió que, pese al tiempo transcurrido, no se sabe a ciencia cierta cuántas personas se encuentran intoxicadas, qué tan enfermas están y quiénes son. "Todas las autoridades debemos entender que la contaminación por plomo en el Callao es una situación trágica para nuestra patria. Esto debe llenarnos de indignación y vergüenza", precisó.
Merino precisó que ante esta delicada situación solo queda exigirle al Estado una relación exhaustiva de todas las personas intoxicadas, además de los respectivos informes sobre su situación médica y el tratamiento que requieren para su progresiva recuperación.
La intoxicación por plomo es causada por la contaminación ambiental que se produce --desde hace muchos años-- debido a una inadecuada gestión ambiental en cuanto al almacenamiento, transporte y embarque de concentrados. El problema deriva de la presencia de importantes pasivos ambientales: el plomo depositado en los suelos, los techos y el interior de las viviendas.
Esto lo comprobó ayer El Comercio al hacer un recorrido por la zona de Puerto Nuevo. Decenas de camiones con concentrados de plomo ingresan al puerto o se estacionan frente a ese barrio marginal. Esto origina que el mineral caiga al suelo o incluso sea sustraído por personas de mal vivir que lo almacenan en sus casas para luego comercializarlo.
El Comercio observó también que partículas de plomo son arrastradas por el viento y recogidas por obreros de limpieza, los cuales utilizan máscaras como medida de protección.
La defensoría planteó que tanto Enapu como la Policía Nacional realizaran acciones con el propósito de evitar tanto las colas de camiones como el hurto del mineral, que luego es llevado a las viviendas.
Los vecinos de Puerto Nuevo señalaron que la única solución a los problemas de contaminación es la instalación de un faja transportadora y la reubicación de los depósitos de plomo.
DEL CONSULTOR
MODESTO MONTOYA. Físico
Se destruye el futuro de la niñez
El plomo perturba los procesos bioquímicos fundamentales para el desarrollo integral de los seres humanos, especialmente el de los niños, puede incluso tener efectos negativos irreversibles y provocar minusvalía en diversas funciones del cuerpo.
El plomo se une a algunas proteínas, modifica sus estructuras e interfiere con sus funciones. Por ejemplo, su comportamiento químico, similar al calcio, altera los procesos relacionados con este elemento, como es el caso del crecimiento.
Aunque es raro que suceda, la intoxicación aguda con plomo puede afectar al cerebro al punto de causar la muerte inmediata. Cuando viven en un entorno leve, pero permanentemente contaminado de plomo, los niños sufrirán una serie de efectos crónicos, entre los que podemos mencionar un bajo coeficiente intelectual, trastornos mentales (anorexia, irritabilidad, falta de ganas de jugar, entre otros), disminución de la capacidad auditiva y talla baja.
Hoy algunas poblaciones tienen miles de veces más plomo en su sangre que los hombres primitivos. Mucho de ello se debe al uso de gasolina conteniendo plomo y al pésimo sistema de almacenamiento de algunas empresas. Lo seguro es que la contaminación por plomo destruye el futuro de los niños, los incapacita para enfrentar los retos de la sociedad cada vez más competitiva.
SEPA MÁS
Dramática situación
Los estudios realizados en 1999 y en el 2003 confirmaron que los niños que viven cerca del terminal marítimo del Callao tienen hasta cinco veces más cantidad de plomo en la sangre que los niveles máximos permitidos por la Organización Mundial de la Salud. Mientras que el promedio máximo es de 10 microgramos de ese mineral por decilitro de sangre (mg/dl), en los niños de Chacaritas y Puerto Nuevo, entre otros, se halló hasta 50 mg/dl.