Por Ingrid
Señores Directores:
La liberación de Ingrid Betancourt es un tema que concita la atención mundial, fundamentalmente por el estado de salud de esta prisionera de las FARC. Tuve la oportunidad de ver, en un programa de televisión, una reunión que esta cautiva sostuvo con las FARC antes de caer prisionera, en la que, con mucho coraje, expresó a la delegación de estos bandoleros que uno de los aspectos que más dolor le causaba era el hecho de que estas fuerzas subversivas, bajo la coartada de la lucha por la libertad e intereses del pueblo de Colombia, se dedicaban al narcotráfico. Ojalá que muy pronto podamos recibir la esperada noticia de la liberación de Betancourt, evento que, al margen del aspecto humanitario, contribuiría a una necesaria mejora del ambiente en la región, ya bastante deteriorado.
Atentamente,
MARIO DEL ÁGUILA PARDO
DNI 09855566
4La liberación de Ingrid Betancourt sería una buena noticia para la región y el mundo entero. Aunque, por supuesto, no acabaría allí la lucha que la democracia colombiana debe seguir librando contra el flagelo narcoterrorista de las FARC.
General que no denunció
Señores Directores:
En relación con la nota "Separan a subjefe del Estado Mayor", permítanme expresarles lo siguiente: 1) Es deplorable que algún miembro del Ejército se involucre con proveedores de dudosa conducta para solicitar comisiones y luego tomar decisiones que favorezcan propósitos ilícitos. Saludo la contribución de "Cuarto poder" al proceso de moralización del Ejército. La intervención del comandante general del Ejército luego del reportaje expresa los propósitos que buscamos en torno a la transparencia en la gestión. 2) Es deplorable que se me mencione, aunque indirectamente, como responsable de inacción e indiferencia ante alguna evidencia. Quiero dejar en claro lo siguiente: a) Durante el 2007 no trabajé en el sistema de salud del Ejército, como afirman en la nota, sino como comandante general de la Región Militar del Centro. b) Fui director de salud en el 2006. Entre abril y mayo de ese año el coronel subdirector ejecutivo, Hugo Robles, me refirió que se escuchaban rumores en torno a una grabación del director del Hospital Militar Central. Le ordené al coronel que confirme la información. No se podía incriminar a alguien sin las pruebas del caso. En ningún momento escuché el audio que se presentó en el reportaje, ni ninguna otra prueba objetiva relacionada con el tema. c) Después de dos meses el coronel Robles me manifestó que no era posible confirmar la información. La posterior acción de la inspectoría concluyó que no había sido posible determinar algún indicio sobre negociaciones ilícitas. d) En el 2006 el Hospital Militar Central era una unidad de operación, cuyos procesos de licitaciones, compras y rendiciones de cuentas eran independientes de la dirección de salud que entonces el suscrito dirigía. e) Mi gestión, por más de 30 años, no ha tenido manchas de corrupción.
Atentamente,
OTTO GUIBOVICH ARTEAGA
Jefe de Estado Mayor del CCFFAA
4En el reportaje televisivo que menciona el general Guibovich, su subalterno, Hugo Robles, da a entender claramente que puso a su jefe en conocimiento de la denuncia de Juan Herbias, y ello incluía la existencia de un audio. Las evasivas que aquí nos da no lo librarían de responsabilidad, por omisión, en el escandaloso Caso Gamero.