Por Luis A. Bambarén. Obispo emérito de Chimbote
La familia es la célula básica de la sociedad y de la Iglesia. Familias débiles y destruidas darán como fruto una sociedad incapaz de alcanzar su verdadero desarrollo integral. No basta el desarrollo económico si no va acompañado del desarrollo humano de niños y jóvenes con valores éticos y morales, cívicos y religiosos. Sin familia, los hijos crecerán con un vacío irreparable para su futuro.
Por eso, la Constitución y la Declaración de los Derechos Humanos, en su artículo 16, protegen a la familia y promueven el matrimonio como su origen natural. Su disolución por el divorcio debería ser la solución extrema y tratada por jueces especializados y no por funcionarios improvisados y transitorios. Tal vez hasta corruptos o corruptibles.
Es muy grave aprobar una ley de 'divorcio al paso' en una forma tan llamativamente acelerada que podría decirse que fue 'aprobada al paso'.
Fue un proceso sumarísimo. El 11 de marzo la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso la aprobó. El 12 de marzo fue remitida a relatoría y el 13 de marzo fue aprobada en el pleno en primera votación y se pide que se la dispense de segunda votación.
Se ha dicho que así se ayuda a los pobres, porque no se pueden pagar los gastos de un divorcio formal. Lo mismo dijo Fujimori para la esterilización masiva de mujeres pobres. ¿Por qué no piensan en el pan, medicinas, educación, vivienda, que sí necesitan los pobres? Los pobres no se divorcian, simplemente se separan.
También se ha dicho que así se aliviaría la carga procesal de los juzgados, pero esto ha sido negado por presidente del Poder Judicial. Lo que sí congestionaría a los juzgados de familia son los juicios por alimentos.
Las víctimas, como siempre, serán las mujeres y los hijos. La viveza criolla falsifica títulos profesionales a nombre de la nación, suplanta personas en exámenes, hasta vende terrenos y los inscribe en Registros Públicos sin que el verdadero propietario se entere. Quizá los medios publicarían casos de maridos que se presentan a la municipalidad con otra mujer y documentos fraguados, y la verdadera esposa terminará divorciada sin haber sabido nada.
Son muchas las voces autorizadas que se han pronunciado en contra. Las felicito. Hago un llamado a los congresistas para que no carguen en su conciencia con la culpa de facilitar la destrucción de la familia con el 'divorcio al paso'. Si han corregido la votación en otros casos, corrijan su error en la segunda votación, para no pasar a la historia como los culpables de la destrucción de la familia peruana.
Un día darán cuenta a Dios --supremo legislador-- que les ha delegado el poder de legislar para el bien de nuestro pueblo y cumpliendo la Constitución que protege a la familia.