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Contracorriente

El educador con éxito

MAESTROS.Está por cumplir 50 años en el Perú. Juan Enrique Cuquerella es el padre jesuita director de Fe y Alegría, un modelo de escuelas públicas con formación en el cambio social y, a la vez, abierto a la inversión privada. Está por inaugurar un colegio simbólico: en Pisco.

Por Miguel Ángel Cárdenas

¿Se puede también llamar emprendedor y ganador a alguien que no solo vive para competir y buscar el lucro sino que, sin negar la lógica privada, trabaja para el sector público y sueña con el persistente ideal del bien común? Marque con una X la respuesta correcta:
(A) Es evidente.
(B) De ninguna manera.

Juan Enrique Cuquerella llegó de España al Perú a los 19 años con el entusiasmo envalentonado. Cuarenta y nueve años después su ánimo cambió: hoy es aun más optimista y convencido. Aunque su gesto esté cansado --debe gerenciar 72 colegios y 119 escuelas en proyectos rurales-- y se perciba preocupado por "la demonización que están sufriendo los maestros por el Gobierno". Porque, además, él mismo se jubiló de profesor el año pasado.

Nadie como Cuquerella para hablar de la educación peruana: los colegios de Fe y Alegría son un modelo triunfador y un fenómeno nacional de educación pública, que en el futuro originará tesis y libros, destinados a los niños marginados, con una visión moderna. Se trata de un maestro que ha enseñado en la costa norte, la sierra sur y la selva virgen: realidades tan disímiles y contradictorias: "La identidad peruana en la diversidad está por hacerse, y en esta juegan un papel muy importante los maestros".

EL ENTUSIASMO QUE ENSEÑA
En 1959 llegó de Madrid para estudiar letras en la que hoy es la Universidad Ruiz de Montoya. "Yo vivía en Miraflores, en lo que ahora es la parroquia de Fátima. Era una Lima de 800 mil habitantes y me pasé cinco años estudiando. Siempre quise venir porque un profesor jesuita me hablaba del Perú. Luego regresé en 1963 a estudiar Filosofía en la Complutense".

En esos años, Juan Enrique tomó interés por la educación técnica en Europa: "Los jesuitas la asumimos con fuerza y se crearon las universidades laborales".

Después de cuatro años, con esa visión de tecnificación progresista, regresó al Perú --"que extrañaba mucho"-- para fundar con Luis Bambarén, quien muchos años después sería monseñor, una escuela técnica para campesinos. "Era una realidad muy diferente de la europea. En 1966 Piura era la zona más latifundista del Perú y dedicamos la escuela a los tractoristas, motoristas y motobombistas de las haciendas". Al principio fue financiado por los hacendados, pero cuando comenzó la crisis social que explotaría con el golpe de Estado de Velasco y aquellos dejaron de mandar a sus trabajadores, la escuela se abrió a los jóvenes de los bolsones pobres citadinos de Piura, en carreras de soldaduras y reparación de motores diésel.

Para el padre fue una experiencia abisal, porque habiendo sido formado en humanidades, literatura y filosofía clásica ahora asumía lo técnico como educador: "Eso decidió por dónde caminaría e hice mis estudios de Educación en la Normal Miguel Grau de Piura". Pero debía culminar también sus estudios de Teología en España y viajó justo el día en que Velasco tomaba el poder. "Me pasé dos años, pero las cosas estaban revueltas con el final del franquismo. Entonces decidí venirme al seminario del Cusco a concluir mis estudios". Y aquí compartió sus clases teologales con un programa radial de cooperativismo para campesinos de la pampa de Anta y con su estreno como párroco en Quispicanchis.

"Fue raro, porque me metí mucho en ese mundo, que sentía muy ajeno. Y conocí bastante la educación básica rural". Cuquerella volvió en 1973 a Piura, donde se pasó 15 años brindando cursos técnicos itinerantes en los valles que cubren las 35 mil hectáreas del bajo Piura, las 22 mil del medio Piura y las 30 mil del Chira. "Esa zona era una de las más mecanizadas del país y formábamos a los campesinos jóvenes y a los antiguos junto con la alfabetización, de la mano con el padre Vicente Santuc".

Bagua sería su siguiente 'parada técnica': en un colegio "hecho para tecnificar en lo agropecuario a los jóvenes aguarunas y huambisas, cuyas comunidades estaban siendo golpeadas por las petroleras". Ese mundo, en que pasaría otros 15 años, se trajo abajo los cimientos de sus pensamientos y sentimientos: "Si bien la cultura quechua me resultó lejana, aquí percibí un optimismo grandísimo, porque no han sido golpeados por 500 años de colonización. Ellos llevan 10 mil años siendo dueños de sus territorios y sabiendo vivir en estos. Y por supuesto que están empobrecidos, que les han sacado el alma y marginado, pero eso no les ha dado un carácter pesimista... Ahí la enseñanza técnica se me hizo más vivencial, menos unida al mercado, porque acompañé procesos técnicos ancestrales que se modernizaban con personalidad".

Y el padre fue mediando también en los conflictos con los colonos: "Con la educación bicultural y bilingüe no había integración con ellos. Pero estos colonizaban y agredían, lo difícil fue que eran de Piura, con los que yo había trabajado antes y ahora eran enemigos y había carreteras por las que no podía pasar... Yo enseñaba de todo. Cuando dictaba historia, para nosotros el ancestro incaico es siempre glorioso, pero para los aguarunas el serrano es el enemigo de toda la vida, del que han tenido que defenderse siempre... para ellos los colonos son todos serranos. Me reía cuando llamaban así a los piuranos que no han visto un cerro en toda su vida".

Con estas experiencias de enfrentamientos y diálogo, y las ideas en erupción, en 1993, el padre Juan Enrique fue llamado a dirigir la educación técnica en los colegios de Fe y Alegría, fundados por el jesuita José María Vélaz.

LA FE Y LA ALEGRÍA COMO DIVISA
Cuando Cuquerella llegó había 43 colegios y hoy llegan a 72. Lo primero que hizo en Fe y Alegría fue fundar las primeras redes de escuelas rurales, hasta que le encargaron en 1998 la dirección. Como en una clase en la que se aprende para la vida y no para un examen, el padre enseña directo y sin ambages el quid de su éxito con la educación pública:

1. Contagiar una mística: "Nos definimos como un movimiento de educación popular, siguiendo la propuesta de educación liberadora del brasileño Paulo Freire, que une lo individual con el cambio social".

2. Constancia y flexibilidad: "Tenemos una propuesta que no cambia con cada ministro que hay. Hace tres años publicamos un libro que sistematiza nuestras reformas desde los años 60, que además están en continua evolución".

3. Enseñar a enseñar: "No basta formar a maestros en matemáticas o lenguaje sino hay que formarlos en cómo enseñar. Tenemos 17 personas dedicadas a tiempo completo a seguir los procesos educativos de todos los centros educativos y de cada uno de los profesores para ver cómo podemos ir mejorando en tres áreas: educación general, técnica sobre la base de las necesidades de los alumnos y las de desarrollo del país, y la educación en valores. El 60% del esfuerzo económico de Fe y Alegría se va en eso".

4. Promoción social: Programas de autoempleo, Defensoría del Niño, escuela de padres, educación radiofónica.

5. Abrirse a la inversión privada: "Esto lo vemos en el colegio que estamos construyendo en Pisco, a pedido de la gente afectada por el terremoto, que atenderá a 1.200 alumnos en un terreno de 31.000 metros cuadrados. La Sociedad de Minería y Edelnor nos ayudan. Es nuestro modelo: la educación pública no es un monopolio, sino debe ser abierta a la solidaridad civil y a la responsabilidad social de las empresas. Se llama tercer sector el que encauza al sector privado para que vea que tiene obligaciones sociales y le pueden devolver a la sociedad lo que generan e invertir en bienes públicos".

6. Fomentar la autoestima del maestro: "Yo disiento con eso de que tenemos los peores maestros. Si bien afrontamos un bajón, es no reconocer su papel en la construcción de este país. Esas pruebas que ha tomado el Gobierno no permiten buscar las causas ni los caminos para salir de esto. Hubiera sido para mí un honor no aprobar ese examen. Yo he hecho la de educación técnica, y llevo 32 años de profesor en motores. Las preguntas que te ponen de la especialidad de mecánica son una caricatura. La primera: 'Cuando una cliente me viene a decir que su timón no homogeneiza con su bitácora, ¿qué es lo que debe hacer el mecánico?'. En primer lugar lo de bitácora no lo había escuchado en mi vida. Resulta que es el nombre que le dan en Argentina a lo que llamamos guantera; lo deben haber copiado. Y una serie de preguntas capciosas que podía haber respondido cualquiera de las alternativas y estaba bien. La prueba es un desastre".

7. Gerencia responsable: "El camino es el que ha señalado el Consejo Nacional de Educación, la propuesta educativa para el 2012. ¿Y el Sutep? Lo manejan personas con ideas de 1958 y por eso seguimos con sueldos que sí son los peores de Latinoamérica. Pero no es verdad que el Sutep sea el culpable de que la educación no haya mejorado. Sí son los malos de la película sindical, porque no se han 'aggiornado', están divididos y organizan huelgas sin apoyo. Pero las causas están en que solo se buscan acciones inmediatistas, cuando el elemento de fondo es la falta de política nacional educativa. Hemos estado trabajando con una misma ley desde 1983 hasta el 2004. Y era la de Belaunde, para desarmar la de Velasco; es decir, ni siquiera era una propuesta. Y seguimos con el peor presupuesto de América Latina y con corruptelas administrativas. Por eso, en este sentido, la diferencia de Fe y Alegría está en que hay una mejor gerencia que la del Estado". Palabras de exitoso.

CIFRAS E HISTORIA
4Fe y Alegría es una asociación civil sin fines de lucro, promovida por los jesuitas para fundar y administrar colegios en las zonas deprimidas. Empezó en 1966 y hoy tiene 82 mil alumnos en 72 colegios y 3.500 profesores pagados por el Estado, muchos de los cuales están afiliados al Sutep.
4Agrupa también a 98 pequeñas escuelas en 4 redes educativas: Quispicanchis, Malingas en Piura, Iquitos-Nauta y Moro en Áncash.
4Este año se inauguran las escuelas de San Clemente, en Pisco, de Cutervo, de Subtanjalla en Ica, de Jauja y la red rural de 21 colegios en Pucallpa.

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