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AUTORIDADES NO ATIENDEN EL LLAMADO DE LOS CIUDADANOS

El ruido no los deja escuchar

Por Juan Carlos Cuadros Guedes

Si la ciudadanía en pleno tomara conciencia del grave problema que representa el ruido, y las autoridades ejercieran realmente su responsabilidad en el control y penalización de esta práctica, sin duda alguna, en cada comunidad, en cada distrito, habría un mejor ambiente para vivir. Lamentablemente, ni una cosa ni la otra van de la mano con la realidad. Nuestras ciudades están cada vez más expuestas al ruido excesivo, al desorden, lo que causa estrés, sordera y una serie de males en la población.

Lo increíble es que, a pesar de la existencia de una norma metropolitana para controlar el ruido en espacios públicos, este prolifera sin control. Y a los que se quejan ante las autoridades y piden a diario el respeto y reconocimiento de sus derechos como ciudadanos, simplemente, los tildan de locos.

DE NUNCA ACABAR
Es el caso de la señora Gisela Rotman Maass, quien desde hace más de una década se viene quejando ante la Municipalidad de Miraflores por los ruidos molestos que soporta a diario, sobre todo los fines de semana, solo por vivir frente a Larcomar.

"Si las discotecas del centro comercial cerraran a la 1:00 a.m., de lunes a jueves, y a las 3:00 a.m., los fines de semana --como estipula la Ordenanza Municipal 263-MM-2007--, nuestra tranquilidad estaría garantizada en cierta forma, pues no tendríamos que soportar más allá de ese horario el ruido de motores y cláxones de los taxis, los gritos de las muchachas que salen ebrias de las discotecas y de los muchachos que las acompañan y orinan en el parque, y las sirenas de los carros del serenazgo que llegan a espantarlos", señala.

NO ES LA ÚNICA
Pero ella no es la única. Igual problema enfrentan todos los fines de semana los vecinos de la segunda cuadra del jirón Camaná, en el Centro de Lima. Muy cerca del edificio donde viven, pero en el jirón Callao, a media cuadra de la Plaza de Armas, funciona el Rusti Bar, un local donde permanentemente se realizan conciertos nocturnos que se extienden más allá de las 5 de la mañana, con parlantes a todo volumen y escándalos en la vía pública que afectan la tranquilidad.

De ello tiene conocimiento la Gerencia de Fiscalización y Control de la Municipalidad Metropolitana de Lima, pero la historia no tiene fin y se repite constantemente. ¿Acaso el ruido les impide escuchar la queja de los vecinos?

ENFOQUE
Ruido, sonidos, salud y derechos

JUAN CARLOS CUADROS.
Periodista
La proliferación de los medios de transporte, el hacinamiento, los hábitos culturales y el crecimiento urbano, carente en muchos casos de una planificación adecuada, son, entre otros, los factores que elevan permanentemente los niveles de contaminación acústica en las ciudades.

Una realidad que se vive, se sufre a diario y de la que tienen conocimiento ministros, congresistas y alcaldes. Una realidad de la que mucho se trata y poco se hace por darle solución.

En las últimas cuatro semanas hemos querido poner nuevamente en debate un problema que afecta sin distingo a todos los consumidores y cuya solución se viene postergando.

Mal que bien existen normas, algunas antiguas y otras de reciente aprobación, que permiten regular el ruido de alguna manera. Solo hace falta hacerlas cumplir y la voluntad de respetar los derechos ciudadanos.

El próximo 16 de abril se recuerda el Día Internacional de la Lucha contra el Ruido. Las consecuencias de la contaminación acústica en la salud se reflejan en los aspectos fisiológico y psicológico, y sus efectos pueden llevar a quien las padece a sufrir estrés, disminución del rendimiento laboral o alteraciones del sueño. El ruido vulnera nuestros derechos y perturba la calidad de vida. ¿Qué esperan?

TESTIMONIOS
"Los ruidos aumentan y las autoridades no apoyan. En la calle Zeus, urbanización Olimpo, Ate, hay un grupo evangélico que hace bulla constantemente y, pese a las quejas de todos, siguen allí".
LUIS FRANCISCO NOLASCO
ATE

"A fin de generar recursos, la dirección del colegio Bartolomé Herrera alquila el campo de fútbol a terceros para que organicen fiestas y conciertos chicha. La bulla que hacen es insoportable".
MANUEL DESULOVICH
SAN MIGUEL

"El ruido de los cláxones de los micros y combis, en la esquina de Javier Prado y Parodi, nos está matando. Sé que hay una multa por tocar exageradamente la bocina, ¿pero quién la aplica?".
OLGA PRATOLONGO
SAN ISIDRO

"Desde que mi vecino alquiló su casa en la cuadra 20 de la avenida Tomás Valle y empezó a funcionar allí un restaurante, nuestra paz acabó. No hay fin de semana sin fiestas ni escándalos".
MAX ORLANDO PINEDO
S. M. DE PORRES

"Deberían prohibir o reglamentar las alarmas de los carros. Vivo por el edificio La Positiva y todo el día, todos los días, tenemos que estar escuchándolas. Nadie nos hace caso".
SHIRLEY FERNÁNDEZ
LINCE

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