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¿Juezas mujeresen el fútbol?

4 Jaime Cordero
El fútbol tiene que sintonizar con los tiempos que se viven. Si hay mujeres conduciendo vehículos pesados, en las Fuerzas Armadas e incluso como jefas de Estado, ¿qué nos hace pensar que no son capaces de dirigir un partido de fútbol? ¿Dónde hay más testosterona, en un partido de fútbol o en una sesión clave del Consejo de Ministros? El fútbol no necesita del sexismo para hacerse más interesante y la gente de su entorno haría bien en asumir que los tiempos del club de Tobi terminaron hace rato. Si una mujer tiene las agallas y la vocación suicida que se requiere para ser árbitra, simplemente no podemos detenerla. Lo único que podemos hacer es advertirle lo duro que es el oficio y evaluarla con los mismos parámetros que se aplican a los varones. Si demuestra su aptitud, su inclusión en partidos profesionales no solo será inevitable, también debería ser bienvenida. Los buenos árbitros son tan escasos que cuando encontramos uno no deberíamos detenernos en pequeñeces como si se llama María, Silvia, Pierluigi o Javier.

Si están listas para dirigir un clásico u otro partido caliente, es otro tema de discusión. En todo caso, debería depender de ellas, de la calidad de su arbitraje, y no de los hombres. Obviamente, menos de los que tendría que dirigir. Es claro que en algún momento sucederá y no deberíamos empeñarnos en detener lo inexorable. Tampoco deberíamos sentirnos bichos raros porque en otros países no se ven árbitras en partidos de varones. Mejor ganemos algo de autoestima y considerémonos pioneros. Rara vez tenemos la oportunidad de hacerlo.

4 Francisco Sanz
Riesgosa tarea la de estar en contra de la presencia de árbitras en el fútbol masculino. No es políticamente correcto, puedes ser tachado de machista retrógrado o hasta quedar como defensor de las barbaridades proferidas por Leguizamón. En una cancha la máxima autoridad no solo imparte justicia (para lo cual hombres y mujeres están igualmente capacitados), también soporta presión de una tribuna enfervorizada, de un banco caliente y de 22 hombres que se 'matan' a la boquilla. Para quien no mamó este deporte desde siempre, no es sencillo lidiar con toda esta sensibilidad futbolera tan a flor de piel. Además, tanto árbitros como árbitras se pueden equivocar por igual, pero en el caso de estas la discusión termina en si hay o no discriminación por su sexo y no en el análisis de si pitó bien o mal.

Creo en las cosas que fluyen de manera natural, no en las que se imponen o se obligan. ¿No cuenta acaso la opinión de los actores principales del juego? ¿Qué de malo hay en que un jugador exprese su incomodidad por la presencia de una mujer "en un lugar donde abunda testosterona" o que otro revele lo atados que se sienten? Ya se habla de programar a una jueza para el clásico. No sé si vivamos para ver a una mujer al frente de un River-Boca o un Arsenal-Chelsea. No se trata de ser más papistas que el papa ni de enarbolar solitarias banderas de desagravio. La mujer ha demostrado su valía en tantísimos campos que no necesita de una reivindicación en uno de fútbol, que por cierto la mayoría de féminas desdeña por razones absolutamente respetables, pero que a la mayoría de hombres nos apasiona por motivos absolutamente irracionales.

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