Por Carmen Rosa Graham *Administradora
Son tantos los hechos en el acontecer nacional que, una vez más, nos hacen tocar el tema de la imperiosa necesidad de planificación que tiene nuestro país. El no planear la vida de las ciudades, regiones y el país es lo que aumenta el desorden (¿caos?) y nos hace perder competitividad en lo personal y nacional.
Algunas muestras:
-- Es extraordinario ser el país sede de las dos cumbres ALC-UE y APEC, un privilegio y una magnífica oportunidad. Sabíamos que este año sería complicado para prepararnos, que requeriría de inversiones y obras, desarrollo de proyectos, personal preparado, de análisis y estudios ad hoc. Hace varios años debimos tener un plan y hoy estar culminándolo, pero no: hoy estamos corriendo apresuradamente con todos los requerimientos.
-- Es excelente el crecimiento de la construcción de viviendas. Al fin cada vez más familias tienen la opción de independizarse de las viviendas de los padres y de aspirar a la tan anhelada casa propia. La pregunta es si los distritos y todos estos desarrollos tienen una infraestructura básica necesaria para no colapsar en unos pocos años. Por ejemplo: obras de agua, desagüe, transporte público, servicios, etc.
-- El domingo se publicó un estudio según el cual el limeño pierde cuatro años de vida transportándose. Es cierto que Lima ha crecido y es una ciudad realmente grande y extensa. ¿Alguien ha previsto esto? ¿Alguien puede publicar el plan integral de transporte público de toda Lima y la inversión requerida y el orden en que se realizará?
-- Los limeños realmente perdemos esos cuatro años. En otros países la gente también requiere mucho tiempo para trasladarse, pero lo utilizan productivamente. Por ejemplo, en los trenes y buses la gente puede ir leyendo, escuchando música o hasta haciendo una relajada siesta; en los autos pueden ir escuchando "libros leídos" o practicando un nuevo idioma con la ayuda del equipo de audio. Para nosotros esto se hace muy difícil, por no decir imposible, pues el tráfico es inseguro, desordenado y agresivo, y, además, uno tiene que proteger sus pertenencias. ¿Hay un plan de seguridad para la ciudad?
-- Hace unas semanas, en una reunión privada, funcionarios extranjeros preguntaban qué políticas públicas faltaban desarrollar. Las respuestas que se dieron fueron desordenadas porque una vez más no hay un plan o una visión integral del país. Cada quien pone sus prioridades.
-- El precio de los alimentos aumenta en gran medida por el uso de las cosechas y tierras para la generación de energía más barata. Esto hace que los precios no bajen en el futuro. Entonces debemos consumir sustitutos. Esto también requiere planificación.
Y así podríamos ir citando innumerables ejemplos. Lo más importante es entender lo que significa planeamiento. Y para comenzar, qué cosas "no" son planeamiento:
-- hacer un presupuesto inamovible, peor si es solo anual,
-- un cuadro de indicadores y números,
-- una reunión de directivos durante tres días para producir un extenso documento que no se vuelve a leer.
Planeamiento es un proceso en el cual las organizaciones crean escenarios de futuro interrelacionando múltiples variables, con actitud proactiva definen cómo influir en ellos y cuáles son sus estrategias y objetivos de largo plazo. A la luz de todo esto se definen las acciones del corto y mediano plazo. En pocas palabras, con un "aceptable" nivel de planeamiento las personas e instituciones se adelantan a los hechos y evitan costos y problemas. Planear es aprender a hacer bien las cosas y no pensar que los peruanos somos "habilidosos" o que "Dios es peruano".
* RECTORA DE LA UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO.