TRANSFORMACIONES A PESAR DEL TIEMPO
Por Evelyn Núñez
En el paseo Sáenz Peña hay una casa que tiene nombre de mujer. Es la galería de arte contemporáneo Lucía de la Puente, una casona que podríamos denominar atemporal, porque es producto de la fusión de técnicas constructivas modernas y antiguas. Es blanca porque intenta generar una neutralidad ante el ojo del visitante. Dicen que las galerías deben destacar las obras y no el espacio mismo, pero en Lucía de la Puente esta regla parece romperse. Se ubica en un paseo histórico, construido en 1912 y que alberga mansiones con motivos góticos y moriscos. La casona es considerada monumento según una resolución ministerial de 1987, cuando todavía no pertenecía a su actual propietaria, la galerista Lucía de la Puente.
Ahora, en cada habitación se pueden encontrar detalles de la arquitectura republicana, pero también de la moderna. A pesar de que el inmueble fue intervenido en el 2002, ni la galerista ni su arquitecto, David Mutal, pretendieron hacer modificaciones bruscas que eliminaran las características principales de la entonces descuidada casa. Más bien querían descubrir el punto de inicio en las intervenciones de su anterior dueño y llegar así a su estado original, o lo más cercano a ello.
En un texto alcanzado por De la Puente, y que le valió ganar un premio especial en el concurso Creatividad Empresarial 2003, se menciona las "múltiples capas de papel mural que se desprendían de las paredes", aquellas que hablaban de una decoración algo exagerada pero también de las épocas en que había sido habitada la vivienda.
Cuenta el arquitecto Mutal que le tomó un año tener el diseño listo. Se enfrentaba a una casa de adobe y quincha donde faltaba parte del piso y algunas ventanas. Tenía 650 metros cuadrados, pero solo la primera parte estaba en pie. En la parte posterior, que hoy ocupa la sala principal de exposición, no quedaba nada. Estaba demolida, algo que resultaba una oportunidad para el proyecto. Fue así que Mutal hizo la continuación de la casa pero con materiales que ya no implicaban el adobe, la quincha, el yeso y la madera, sino más bien el concreto, el ladrillo, el acero y la piedra.
A pesar de que suena como una arriesgada combinación, quien visite la galería caerá en el engaño de que se trata de una misma edificación, aunque no es así. Para evitar desplomes, en caso de sismo, Mutal hizo que ambas construcciones estuvieran separadas, de manera que en la realidad no existe contacto estructural.
CONSERVAR Y NO DESTRUIR
"No se puede pretender que una casa de adobe y quincha funcione como una de concreto", sentencia Mutal. Con esa premisa decidió restaurar el inmueble por similitud al diseño antiguo y no por contraste. Es decir, crear una sola pieza con partes separadas, pues cada una necesitaba materiales y técnicas distintas.
¿Sin embargo, cómo, a simple vista, la casa republicana continúa en la parte moderna? Mutal asegura que el secreto está en conservar las proporciones de los espacios y las alturas. Por eso el techo sigue siendo tan alto y las habitaciones principales amplias. Pero tal efecto también se ha logrado al conseguir que la luz natural ingrese de la misma forma que lo hacía en el viejo inmueble. Allí es donde se nota la función de la teatina, típica de los años veinte, por ejemplo, y que no contrasta con la moderna terraza, ubicada unos metros más adelante. Si se quiere ver todo el conjunto, el visitante podrá colocarse en el mismo paseo Sáenz Peña y, tal vez sentado en una banca, notar una fachada con el diseño de las rejas originales y hasta las mismas losetas que inicialmente tenía la casa, con una variación en el color. Una imagen contemplativa que viene a ser, simplemente, la admiración de la belleza.
Algo de historia
4La construcción de la casona es de 1920. En el 2001 fue adquirida por Lucía de la Puente y en el 2002 abierta al público como galería.
4Según el arquitecto David Mutal, la casona se encontraba en buen estado hasta hace veinte años, pero el paso del tiempo y el abandono de sus propietarios hizo que poco a poco fuera desplomándose.
4En el sector restaurado se ubica la dirección, la recepción, los servicios higiénicos y la cafetería. Las técnicas que se aplicaron en estos lugares estuvieron basadas en el uso de adobe, barro, yeso y caña.