En el 2007 las unidades policiales de todo el país sufrieron un recorte en la dotación diaria de combustible, lo cual afectó el patrullaje de la ciudad y de las carreteras del país.
Por este motivo se prefirió el llamado patrullaje estático de la ciudad y de las vías del país. El argumento esgrimido fue que las unidades no tenían el combustible suficiente para realizar sus recorridos durante las 24 horas del día.
Un ejemplo de ello lo constituyen las camionetas policiales urbanas que tenían asignados cinco galones de gasolina. Con la reducción les quitaron un galón de combustible y ahora reciben solo cuatro galones para efectuar su recorrido.
En las carreteras del país, el problema lo sufren las camionetas de la Policía de Carreteras. Estos vehículos reciben siete galones diarios, a diferencia de antes, que contaban con ocho galones, los cuales, según oficiales consultados --que pidieron mantener sus nombres en reserva--, resulta escaso para poder efectuar un patrullaje adecuado a través de la amplia red vial nacional.
"Solo se hace un recorrido y el coche policial tiene que permanecer estacionado para no gastar combustible y poder regresar a su base", señaló uno de los mayores consultados.
Ni las motos se salvaron de ese reajuste. Estos vehículos solo reciben un galón diario para vigilar las calles.
Con el nuevo sistema de suministro se espera que la dotación de combustible aumente en uno o dos galones por cada unidad, según se informó.