Como si fuera un viaje al pasado, otra vez la NBA habla del histórico duelo entre los Lakers y los Celtics. Las dos franquicias de más abolengo en el básquet estadounidense, dueñas entre las dos de 30 títulos y protagonistas de la rivalidad más enconada de toda la liga. Si hubiera un clásico en la NBA, estos dos serían los protagonistas. Ahora, los aficionados se relamen con la ilusión de que ambas lleguen a la final, como en los viejos tiempos.
La temporada regular los ha dejado en la mejor posición posible: líderes de sus conferencias, lo que implica que podrán abrir las series en casa y contar con un partido más como locales. Los Celtics han recuperado el esplendor después de años de depresión, el aporte de dos estrellas veteranas como Ray Allen y Kevin Garnett le han permitido lograr el mejor récord: 66 victorias frente a solo 16 derrotas. En la primera ronda se enfrentarán a los Atlanta Hawks, un equipo que llegó a duras penas y con récord perdedor (37-45), por lo que el favoritismo verde es evidente. Luego podrían llegar rivales más temibles como los Cavaliers de LeBron James o los Pistons de Richard Hamilton, más curtidos en la tensión de los 'play off'. Pero por ahora todo es ilusión en Boston y nadie se acuerda del pasado ilustre de los legendarios Larry Bird o Bill Russell. Ahora todos hablan del presente.
Los Lakers también se han levantado de la depresión, mucho más corta, que supuso la partida de Shaquille O'Neal hace unos años. El español Pau Gasol, adquirido a mitad de temporada, se ha convertido en el hombre fuerte que hacía falta en el centro para complementar el aporte de Kobe Bryant, candidato de fuerza para el MVP (premio al jugador más valioso) de la temporada. La llegada de Gasol coincidió con un repunte de los Lakers que se mantuvo incluso cuando el español tuvo que apartarse del equipo por una lesión. Volvió justo a tiempo para asegurar el primer lugar en la conferencia y ya está a punto para la hora de las definiciones.
Los Lakers tendrán que abrirse paso en una conferencia muy pareja, donde no se puede descartar a los New Orleans Hornets de la joven sensación Chris Paul y, desde luego, tampoco a los San Antonio Spurs de Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili, la franquicia más ganadora de los últimos tiempos y defensora del título. Cualquiera puede llegar porque en los 'play off' todos empiezan de cero. Y la experiencia pesa tanto como la historia.