La travesía al garete que Víctor Ávalos y Juan Manuel Rueda protagonizaron en alta mar no fue fácil. Después de que el motor de su pequeña nave Virgen de la Soledad dejara de funcionar y las corrientes marinas la empezaran a arrastrar hacia el norte, ambos pescadores se miraron fijamente, como presintiendo la desgraciada jornada que les esperaba, y decidieron racionar los alimentos que llevaban a bordo.
"Teníamos aceite, arroz, fideos y agua. Los víveres nos durarían unos tres días, el agua un poco más... Lo importante era racionarlos de tal forma que nos alcanzara hasta que nos hallaran", recordó Ávalos.
Así lo hicieron. Comieron durante cinco días, al sexto ya no había provisiones, así que optaron por consumir solo agua. "En realidad era como si el apetito también se hubiera cortado. Estábamos tranquilos, pero no dejábamos de pensar en nuestras familias", relató Rueda.
"Hervíamos el agua, la hervíamos buen rato, a fin de no enfermarnos al tomarla. Usamos todos los bidones que teníamos en la bodega y durante cinco días solo bebimos agua", relató.
Terminada el agua y acabados los alimentos, una sensación de incertidumbre invadió a ambos pescadores que volvieron a mirarse nuevamente como lo hicieron cuando la nave quedó al garete.
¿Qué hacer? Pues lo que hace todo pescador... pescar. Los últimos cinco días, antes de que fueran hallados, ambos pescadores se dedicaron a capturar anchoveta y comerla en todas sus formas. Frita, sancochada, desmenuzada. El desayuno era anchoveta, el almuerzo anchoveta y, a veces, de noche, también anchoveta.
Ayer, ya rescatados y de vuelta en casa, Víctor Ávalos le pidió a su esposa Florinda que preparase un pollito o un estofadito de carne o mejor una carapulca con chancho y gallina. "No puedo ver el pescado, por ahora", dijo.
Juan Manuel Rueda expresó lo mismo. "Quisiera comer cualquier cosa que no sea pescado, mucho menos anchoveta... Ya comí suficiente", exclamó con una sonrisa de oreja a oreja.
Antes de regresar a casa, en Pucusana, Víctor y Juan Manuel fueron llevados ayer al Hospital Naval para un examen final. Han dicho que no quieren volver a repetir su experiencia, pero han prometido que volverán a pescar.